Lo que Maisie sabía, de Henry James


Autor: Henry James
Número de páginas: 376
Formato: 20x12,5cm
ISBN: 978-84-17109-55-4
Primera edición: 1 de octubre de 2018
PVP: 22,95 €

Lo que Maisie sabía cuenta la historia de Maisie, una niña que a causa del divorcio de sus padres se ve obligada a vivir un periodo de seis meses con cada uno de ellos. Entre madre, padre, madrastra, padrastro, institutrices y niñeras, Maisie intentará comprender, con mirada inocente y mente perspicaz, el complejo mundo de los adultos, en el que la ambigüedad, la hipocresía, el engaño y la culpa constituyen su entramado emocional y sentimental.
«Maisie, desde los seis hasta los once o doce años, es una sabia administradora de sí misma, y constituye el ejemplo más claro de la función de la curiosidad infantil como mecanismo de control de lo que se quiere saber y de lo que no se soporta saber», señala Nora Catelli en el prólogo a esta edición.
Lo que Maisie sabía es un admirable ejercicio de estilo narrativo que pone de relevancia, una vez más, la maestría de James a la hora de mostrarnos las complejidades y sutilezas de la mente humana.
«Henry James es el mejor novelista puro que ha existido.»
John Banville

Y ahora yo, tras esa frase de John Banville, tengo que ponerme a resumir mis impresiones sobre este libro. No me atrevo. Bueno, no es que no me atreva, claro, es que me da mucho respeto hacerlo, porque sé con total seguridad que todo lo que diga sonará algo infantil; y si infantil no es la palabra más adecuada, diré inocente, que tiene un aire algo más romántico y menos condenatorio; xD.

Lo que Maisie sabía es el segundo libro que leo de Henry James, y reconozco que esta vez he conseguido acercarme un poco más al autor y a su densa narración, dicho esto no tanto por su forma sino por su fondo. No he perdido en ningún momento esa sensación que ya tuve con Otra vuelta de tuerca de que el autor me decía muchísimo con poco lo que me ha obligado a estar muy atenta e, incluso, a releer frases para ver si es que no había entendido todo lo que me estaba contando. 
Gracias a dicho acuerdo, le condenaron la deuda y la niña fue dividida de una manera digna del tribunal de Salomón. Fue dividida en dos, y las dos mitades se repartieron de forma imparcial entre los litigantes. La tendrían consigo por turnos de seis meses; la niña pasaría medio año con cada uno.
La novela comienza con un prefacio en el que el mismo autor nos habla de los motivos que le llevaron a escribir este relato, como él lo llama. En este texto, que merece la pena leer (os he puesto el link a las páginas gratuitas que ofrece la editorial y en las que está contenido), el autor explica el proceso creativo: cómo, a partir de una anécdota que escucha, comienza a construir su historia. Parte de una idea y le va dando forma y moldeando, añadiendo elementos a la trama y personajes que justifiquen los caminos que quiere tomar y el camino por el que nos quiere llevar.
La niña estaba en la edad en que todas las fábulas son ciertas, y todas las ideas son fábulas. Lo actual era lo absoluto, sólo existía el presente.
Debía aprender todavía que identificar la ausencia de algo ahí donde se lo espera puede ser una prueba de su desaparición definitiva, y, por consiguiente, no pudo saber que aquella momentánea angustia que había sentido era un anticipo de la experiencia de la muerte.
Tras este elemento, comenzamos la lectura con una pequeña introducción de la situación inicial y de lo que ha ocurrido, sin explicar mucho más allá del juicio y la sentencia de la custodia compartida, donde nos va dejando retales de la personalidad de ambos padres y de sus sentimientos hacia la niña. Está narrada en tercera persona pero desde el punto de vista de Maisie, una niña pequeña, de edad comprendida entre los tres y los seis años (esto se entiende o sobreentiende), que se convierte en el centro y en el punto de partida de todo lo que vamos a leer. De primeras, Maisie nos parece una niña inteligente y obediente, pero con las limitaciones, o la simpleza, según se mire, que da la poca experiencia vital que tiene para interpretar todo lo que ocurre a su alrededor. 

A partir de esta premisa, el autor nos muestra, juzgando, las consecuencias desastrosas del divorcio, de la falta de moralidad, del egoísmo adulto, del trato a los niños y su educación, o falta de ella, y de las consecuencias de las decisiones que se toman, entre otras cosas. El punto fuerte es que todo eso nos lo presenta a través de las percepciones de Maisie, de lo "que ella sabe", y nos deja a nosotros, los lectores, que completemos todo aquello que ella no es capaz de entender, de ver o, simplemente, de aceptar
Así, la fuerza principal de la niña procedía de su aguda sensación de ser espectadora, de la larga costumbre de ser, desde un principio, motivo de discusiones y en contra la violencia de estás -tenía una cierta idea del juego de fútbol- una especie de compensación por el hecho de verse condenada a tan peculiar pasividad. A menudo esa sensación le permitía ser espectadora de su propia vida, como si la observase con la nariz aplastada detrás de una ventana.

La perspicacia de Maisie para darse cuenta de todo lo que le rodea, y sus comentarios inocentes y llenos de significado, reflejan la manera natural de los niños de percibir su mundo y encontrar sus propias explicaciones a todo, sin estar influidos por los prejuicios que caracterizan las acciones de los adultos y que pueden llevar a engaño. Ella, nuestra heroína, es capaz de aceptar lo que ve aunque no entienda ciertos comportamientos de los mayores, y lo interesante es que les da explicación, que no siempre coincide con la que nosotros le damos, como testigos de lo que ocurre. 

Por cierto, no he sido capaz de empatizar con NINGUNO de ellos. No se salva de mi quema ni el mismo narrador ni la niña, os lo aseguro. Además de sus padres, y su vergonzoso y reprochable comportamiento, tenemos a sus dos niñeras, una que se convertirá en madrastra y otra que, a pesar de parecer a veces oscura y distante, es casi la única que salvaguarda la moralidad de la que carece el resto de personajes, aunque sus acciones también son censurables. No he perdido la sensación en ningún momento de que nadie realmente quería a Maisie, y de que ella tiene tantas carencias emocionales que no será capaz de distinguir lo que está bien de lo que está mal, realmente. Reíros de mí, pero en más de un momento me hubiese gustado gritarles a todos: EGOÍSTAS, QUE SOIS UNOS EGOÍSTAS

Así ve Maisie su vida: ...una tímida idea de que él compensaría su estado de abandono, los codazos en público de Susan que casi la derribaban, las aburridas horas de lecciones no recibidas en un desolado cuarto de estudio, en donde a veces tenía miedo de quedarse sola...
-¡Pobre chiquilla! -exclamó al fin, y aquellas palabras que significaron el epitafio en la tumba de la infancia de Maisie. La abandonaron a su destino. Lo que estaba claro a los ojos de cualquiera era que el único lazo que la unía a sus padres era el hecho lamentable de que fuese un recipiente en el que verter la amargura, una frágil taza de porcelana en la que mezclar ácidos corrosivos.
Es increíble cómo, plasmando el autor únicamente la historia desde ella, la niña, Maisie, de una forma casi claustrofóbica porque solo nos movemos en su entorno, su casa, su cuarto de estudios, su pequeño mundo, sin salirnos de ahí, , como lector, eres capaz de encajar todas las piezas y construir lo que te falta a través de los pequeños diálogos en los que Maisie interviene y en los que es únicamente oyente. Esta es la fuerza y la maestría de este libro, un autor que es capaz de decir tanto con algo tan nimio como es la visión de una niña, de edad imprecisa, de todo lo que le rodea pero ni siquiera hablándonos desde ella sino con la distancia narrativa de la tercera persona para que vayas imaginándote qué ha pasado, cómo ha pasado, cuándo ha pasado y dónde ha pasado, y qué es lo que cada personaje piensa a hacer, o ha hecho. El autor crea una red de relaciones íntimas, todo a partir de Maisie, con sus padres, su ruptura, sus siguientes parejas, su vida, sus deseos... teniéndola a ella no sabes si como un trofeo o como algo que está ahí, como una obligación, y el único cariño que ella recibe, pero que el lector nota viciado o falso, es a través de terceras personas que llegan a este historia y a este matrimonio.

Cuando leo frases como "debido a su prolongada y casi desvergonzada ausencia" soy consciente de cómo se implica el autor en la narración, juzgando y, en cierta manera, castigando a sus personajes con su censura narrativa
Maisie intuyó que llegaría un momento en que se produciría un cambio de estrategia en aquella guerra para la cual parecía haber venido al mundo. Seguiría, sin duda, siendo una guerra, pero objetivo de la lucha sería no tener que recibirla a ella en casa.
Personalmente, me parece que el autor deja peor paradas a ELLAS, todas ellas, que a ELLOS. El padre acaba dándote pena y Sir Claude, también; pero ELLAS están dibujadas como egoístas, desleales y traicioneras, y no quieren, no son capaz de tener un actos sincero. Puede que esto sea una simple percepción mía, pero así lo he visto

A todo esto le sumas el miedo real que la niña siente en cada momento; miedo a que las cosas pudieran empeorar por un descuido de ella, por decir lo que los adultos no esperan oír, o no quieren oír.  Los adultos que rodean a Maisie le dan tal poder, aunque fútil, que sorprende. Se apoyan en ella para justificar sus decisiones, sobre todo las erróneas, como si todo fuera por ella o por culpa de ella. Esto genera desconcierto en la niña y ella juega a que "sabe todo lo que pasa" para sobrevivir

¿Puedo decir que el narrador es tan frío y distante que transmite las mismas sensaciones respecto a los personajes, y que consigue involucrarse en la historia sin hacerlo; o que me llega a resultar antipático? ¿Quizá sea precisamente ese distanciamiento de los hechos, poco habitual en cualquier narrador que siempre plasma su parecer en lo que dice, como bien hace el de este libro, lo que hace tan diferente su lectura respecto a otras novelas?
En verdad era extraordinaria la cantidad de cosas que Maisie sabía sin necesidad de hacer preguntas...
En algunos momentos he tenido la sensación de estar tan perdida como Maisie, de ser quien no sabe nada, quien no se entera de nada; en otros me daba mucha pena su situación; y en alguno, he tenido miedo por las consecuencias que todo en la personalidad de la niña, que se muestra fría y demasiado definitiva en sus comentarios.

Me sorprende la facilidad y fluidez con la que está escrita y mi propio disfrute. No esperaba acercarme tanto a la historia, a pesar de mi falta de ubicación en algunos aspectos. Se me hizo pesada en ciertos momentos, incluso demasiado repetitiva, pero es que a veces parecía que la acción no avanzaba, que giraba en torno a lo mismo una y otra vez. Fue llegando al final, cuando todo se precipita, con el aliciente de no saber qué pasará y cómo terminará todo, cuando más disfruté de cada uno de ellos; eso sí, con el bagaje aprendido que ya llevaba detrás, tras horas de lectura

Ahora que he cerrado el libro, sé que se merece una segunda lectura, sé que me he perdido muchos detalles a valorar y sé que en algún momento recordaré escenas de la novela, con las buenas sensaciones de haber disfrutado por fin de un texto de Henry James, que para mí ya es mucho. Me quedo con esto último y con la certeza de que Henry James es un narrador increíble y un embaucador de palabras, aunque la historia que nos cuente sea lo menos importante de todo.


Comentarios

  1. Menuda reseña te has marcado. A mi el autor me gusta, de hecho voy a leer otro libro suyo, pero me anoto este porque me ha gustado lo que cuentas. Besos

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  2. Lo tengo en la estantería y si no pasa nada el mes que viene me pongo con él. Me ha encantado la reseña, estoy segura de que me va a pasar mucho de lo que te ha pasado a ti con los personajes y el narrador. Henry James es mucho Henry James, hay lectores que no lo soportan, y les entiendo perfectamente, pero a mí me gusta mucho. Algunos de sus libros se me hacen más cuesta arriba que otros (sobre todo los de su última etapa), pero jamás he leído un libro suyo que no me haya gustado.

    ¡Besote!

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  3. Hace no mucho leí "Otra vuelta de tuerca" y a mi me sorprendió que un libro de ese género me gustara tanto, ya no sé si tanto por el autor o por la forma en la que estaba escrito.
    Como cuentas, en este no sólo te embauca, sino que además trata un tema muy importante que muchas veces por egoísmo no tenemos en cuenta, como psicológicamente un divorcio puede afectar a los menores. Que pocas veces se tiene en cuenta su situación. En fin, que me parece una muy buena recomendación para los tiempos que corren.
    B7s

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  4. Vaya, tengo sensaciones encontradas con esta reseña, por un lado apetece adentrarse en esta historia y por el otro da la impresión de que sea una lectura difícil. No obstante, es un autor al que quiero leer desde hace tiempo. Con qué libro empezaré, todavía es un misterio. Tal vez Otra vuelta de tuerca.

    Un beso ;)

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  5. Me pareció una novela compleja contada de forma diferente y la disfruté

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