Los últimos días del imperio celeste, de David Yagüe

China, 1900. Un calor asfixiante parece anunciar el fuego de la guerra en el norte del país. Una sociedad secreta, los boxers, amenaza con acabar con todos los extranjeros de la región, ante la pasividad de la corte manchú y la incredulidad de las potencias occidentales.

En Pekín, un español veterano de la guerra de Filipinas y el hijo de un comerciante inglés se ven envueltos en un extraño robo de antigüedades. Mientras tanto, un matrimonio de misioneros británicos sufre el horror de la guerra en una apartada aldea y un mandarín chino caído en desgracia tiene que aceptar una misión imposible al servicio de sus acérrimos enemigos de la corte imperial junto a un aterrador boxer de rostro deformado.

Los destinos de estos personajes se cruzarán en una trepidante historia de aventuras, de lealtad y ambición, amor y traición, en aquel tórrido y sangriento verano de 1900, en el que el mundo entero contuvo el aliento con la vista puesta en China.

Durante las vacaciones de agosto he leído mucho, y he leído bien. Esto último es importante y tiene un matiz que ya de por sí dice bastante. Es verdad que he preferido leer a escribir mi opinión así que había medio decidido que no iba a publicar estas lecturas, más por comodidad que por otro motivo, pero aquí me hallo, hablando un poco de ellas. Quizá vosotros también tengáis algunos de estos libros pendientes y quizá, tras ver mi publicación, os animáis con ellos. Ya solo por eso, merece la pena el esfuerzo.

Los últimos días del imperio celeste fue uno de los ebooks que durante el confinamiento la editorial Roca puso gratis en las plataformas digitales así que es fácil que lo tengáis en vuestro lector digital. 

Sin duda, pero si me permites que comparta mi opinión, esos chinos levantiscos no son más que una secta campesina sin mayor influencia. Han asesinado a un misionero inglés y a varios chinos cristianos, pero no creo que pase de un problema local y, desde luego, no creo que sus acciones lleguen a repercutir en Pekín.

Ambientada en abril de 1900 y en China, una época en la que comienzan las revueltas en contra de la presencia de fuerzas extranjeras en el país por los denominados boxers, todo ello acuciado por las sucesivas derrotas frente a potencias extranjeras durante los últimos años del siglo XIX. Para situarnos en esos últimos días del imperio celeste, el autor decide llevar el peso de la narración a través de varios personajes, diseminados por distintos lugares del país. Es un poco el reflejo de la propia sociedad china: el hijo de un gran comerciante inglés, un exsoldado español procedente de Filipinas, un varón alemán, un matrimonio inglés que se encuentra en una misión cristiana, aparece la emperatriz viuda, un boxer, un periodista australiano... todos ellos, navegando en un ambiente convulso de esos días, en plena revuelta y levantamiento, nos van a llevar a conocer esta historia. 

Podría decir que hay cierta intriga en torno a la desaparición o robo de unas antigüedades, cuyo valor no es solo monetario, a la vez que los movimientos de lucha política y búsqueda de poder sobre la emperatriz y su familia tienen la suficiente presencia para aumentar el valor de esta lectura; eso sí, todo con el aire de aventura necesario para que no te enfrentes a esta historia con el peso de los datos sino con la facilidad de la fluida narración.

Se dispara a un conejo, Ramón, esto que hacemos es matar. Y para matar lo mejor es no pensar. Apuntar, apretar el gatillo y volverlo hacer. Pensar que a lo que disparas no son hombres. Después, ya combatirás los pensamientos con esto.—Y levantó la petaca.

Lo más interesante, sin duda, esa fuerte ambientación, que me ha situado en una China cambiante que se niega a perder su identidad, de siglos de antigüedad, con el pensamiento extranjero; una China que pasa hambre, que es utilizada por el comercio de opio y por los intereses de sociedades tan ajenas y diferentes; y una China cuyo pueblo sufre, como ocurre siempre, bajo el yugo de los poderosos y los convenencieros, ávidos de riqueza y poder

Los personajes son lo que son, y tú vas leyendo cada capítulo con las ganas de ver cómo se van a encajar todas las piezas, cómo se van a unir. Y así, a medida que va avanzando esta especie de aventura, en la que hay bastante violencia explícita y donde vamos a ver una lucha, en parte real y en parte ficción, agudizada por deseos onerosos y, en algunos momentos, más nobles, la lectura se vuelve más rápida, se gira en aventura y nace el espíritu de algunos de los personajes. 

Tengo que deciros que me ha sorprendido encontrarme con la violenta de una novela negra, con lucha, espionaje y violencia no justificada, con violaciones y asesinatos. Eso sí, como buena aventura histórica, hay actos heroicos, lo que siempre viene bien.

El hierro bueno no se utiliza para clavos y los buenos hombres no se hacen soldados.

No tengo mucho más que contaros. Creo que si os gustan las novelas de ambientación histórica, os gustará; si os gustan las aventuras, también; si os gusta, como a mí, ese periodo entre los siglos XIX y XX en China y todo lo que ello supuso, seguro que la disfrutáis. En resumen, una buena lectura de vacaciones que me ha hecho recordar lo que disfruto con las novelas ambientadas en esos lares y en esas épocas.

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Comentarios

  1. Lo leí hace varios años, cuando se publicó. También me gustó mucho
    Besos

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  2. Pues si se cruza, se va a venir conmigo, que por lo que cuentas, es una historia que voy a disfrutar también.
    Besotes!!!

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  3. Veo que recrea la misma época y el mismo conflicto que la magnífica película "55 días en Pekin". Me gustó mucho la película y el suceso histórico me interesa. Tomo nota de este libro.
    Un beso.

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  4. Hace años que leí esta novela y me gustó mucho esta novela. Tiene ingredientes muy atractivos, y como comentas en tu reseña, la ambientación es uno de los grandes atractivos que tiene. Besos.

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