Ella, que todo lo tuvo, de Ángela Becerra

Una conmovedora novela llena de sensualidad, en la que la protagonista lucha por encontrar la felicidad y el verdadero sentido de la vida.

Tras sufrir un grave accidente, Ella no vuelve a escribir. Derrotada y perdida, emprende un viaje a Florencia en busca de una fascinante historia que le contó su padre y que quiere convertir en novela. En su afán por sentirse viva, crea un enigmático y silencioso personaje, La Donna di Lacrima, que recibe en un soberbio ático de la vía Ghibellina a hombres que le cuentan su vida y adoran su cuerpo y su silencio. Nadie reconocerá en ésta a la solitaria y triste escritora que restaura libros y visita cada tarde a las siete la antigua librería del Mercato Nuovo donde otro ser, un librero tan solitario y misterioso como ella, la espera.

Editorial: Editorial Planeta
Temática: Novela contemporánea
Colección: Autores Españoles e Iberoamericanos
Número de páginas: 424
Fecha de publicación: 19/05/2009

Hace varios años, leí un libro que me impactó: El penúltimo sueño. Recuerdo que la intensidad de los sentimientos expresados se me quedó grabada, y eso que era una novela de corte histórico. A partir de ese momento, el nombre de Ángela Becerra, su autora, siempre ha estado muy presente. No obstante, os confieso que hasta este verano, no me había animado a leer otro libro de ella, por ese miedo que tenemos a veces a perder un buen recuerdo.

¿Sabes lo que es la pérdida? No tener a nadie por quien luchar, nadie con quien discutir cosas tan tontas y superfluas como si el día amaneció gris o soleado, qué libro vale la pena leer, qué hacen en la tele, qué cena preparar; preguntar y no obtener respuesta. Despertarse sin objetivo alguno. Sentir la presencia invisible del ser amado en todos sus objetos, todos los lugares, y no poder acceder a él de ninguna manera porque su cuerpo ha desaparecido.

Con un manera peculiar de trasmitir sentimientos y un texto del que emana mucha tristeza y soledad, la historia se va construyendo. Partimos de una escritora que ha perdido la inspiración porque no le queda nada, y todo lo que le rodea, a parte de tener cierta intriga para el lector, es triste, gris y muy solitario. También aparece otro personaje que, igualmente, deambula por sus días dejando pasar el tiempo.  La trama es un poco el encuentro entre ellos, en la ciudad de Firenze, y lo que les lleva a unir sus caminos.

—Señora... —le dijo—, se le nota en los ojos una inmensa cicatriz.
Ella lo miró interrogante y, sin saber por qué, le contestó.
—Es lo único que me queda.
—Pero aún no sanado, le supura. Póngale un parche, que por ese agujero se le puede escapar la vida... y créame, quedarse sin vida y viva es lo peor que puede suceder.

He leído en la solapa de la cubierta, dicho por la misma autora, que la novela nació en Firenze en un helado invierno del 2004, mientras saboreaba un dry martini en el Harry's Bar. La puerta se abrió y una ráfaga de viento helado trajo a una enigmática mujer. Durante unos minutos me dediqué a observarla, y mientras lo hacía emergió de la nada esta historia. Tuve la convicción de que su vida era triste y que andaba perdida y resignada a su ostracismo. Aunque quizá nunca la sepa, quiero darle las gracias porque durante años fue mi inspiración y acompañó mi solitario trayecto de escritura. Y así es cómo nos adentramos en la historia de Ella.

Florencia creo que forma parte de la base de esta historia; sus calles con tanto pasado, con tantas historias, a su vez; con las personas que vivieron, amor, sufrieron, murieron en Florencia. Creo que es bonito cómo está todo unido, además de ser necesario para que todo tenga sentido. Una desgracia destruyó un legado muy importante y ahora hay que repararlo, estableciéndose un símil con los personajes.

Se necesitarían varias vidas para leerlos como se merecen. A veces la codicia de querer saber está reñida con el tiempo de poder leer.

De lectura lenta, llena de sentimientos y vacíos. Además, va presentando uno de los problemas principales que puede tener la sociedad actual. Y todo con una construcción muy especial porque, a través de palabras muy bien escogidas, y de las que no me ha sobrado ninguna, me he puesto al lado de la protagonista, entendiendo su dolor y, sobre todo, su vacío interior.

En cierta manera, sientes el agobio y la angustia de todo lo que lees. Me ha transmitido mucha pena. Quizá, esa sea uno de los puntos que más destaco: angustia; quería dejar de leer para que no siguiera contándome lo triste de su existencia, pero, a la vez, necesitaba continuar para ver hacia dónde me llevaba y saber cómo terminaba, tanto Ella, como él, como la historia.

Si nadie era capaz de mirarlo, si el mundo entero lo ignoraba, ¿cómo podía mirarse él? Dependía de que alguien se diera cuenta de que existía, de pasar de esa perenne invisibilidad al mundo de los existibles.

Me ha resultado un texto a camino entre lo onírico, el realismo mágico o la locura. Lleno de pinceladas de literatura. Realmente, la historia son palabras y libros que han sobrevivido al paso de los años y que transmiten sentimientos. Al final, todo se basa en eso, la transmisión, mostrando esa soledad, ese vivir sin existir, porque nadie te ve.  

Aquel hombre abría ventanas por las que se aireaba su alma, agujeros que le ayudaban a liberar su tristeza. Por eso regresaba. Porque sin darse cuenta, él se había ido convirtiendo en un ser imprescindible. ¿Su recalcitrante noción de soledad lentamente empezaba a borrarse?

Es un libro complicado porque cada capítulo, que en sí es bastante corto, significa mucho y a la vez te está dando las pistas para la historia, digamos, más banal, más real, más fría, por lo que caminas entre el mundo creado a través de las palabras y pensamientos de ella y de él, y a través de las palabras que reflejan los pensamientos de otros escritores. 

El dolor es algo muy íntimo y personal; está ligado a la piel del alma.

Realmente, la historia se podría resumir de una manera sencilla, pero lo maravilloso es leerla completa y pasear entre sus páginas.

No todos los que saben escribir, saben escribir. Algunos privilegiados son capaces de juntar palabras con el sentido suficiente para darles mayor valor. Quizá, un texto de estas características, contado a través de las manos de otra persona, no tendría tanto sentido. Para mí, para quién al final el libro es de quien lo lee, no tanto de quien lo escribe, esta novela tiene mucho sentido y transmite muchísimo. Es un libro que, jugando con las percepciones, trae mucha verdad, porque la soledad es algo que siempre está ahí, y a la que cada uno se enfrenta como puede, o como quiere.

Una misma novela nunca es igual para dos personas. Las palabras tienen el don de colarse por los orificios más inesperados del alma y llegar al lugar donde habitan los fantasmas más íntimos, donde se gesta el auténtico significado de lo que se lee.

Tanto el personaje de Ella como la autora, son lectoras; ambas también son escritoras, pero la faceta de lector del pensamiento de otros, define mucho a ambas, compartiendo con nosotros pasajes importantes de otros libros que ayudan a canalizar los sentimientos de los propios personajes, y, de una forma no tan directa, de la autora, lo que implica mucho. Al menos eso es lo que a mí me ha parecido. Hay que ser muy hábil para hacerlo bien.

Al final, el infierno no estaba esperándonos en la otra vida, ni era lo que tanto nos habían sermoneado: llamas y cuerpos retorciéndose de dolor mientras el demonio se alegraba de engrosar la cifra de malvados. Estaba en la propia vida, en el día a día. Cada ser humano tenía que hacerse cargo de su sombra. Nada ni nadie podía salvarlo de llevarla a cuestas.

En resumen, Ella, que todo lo tuvo, es una novela especial que nos acerca a un encuentro entre dos seres solos y solitarios, llenos de pena y vacío, que, a través de las palabras de otros, y del deseo de entendimiento, acaban confluyendo, para permitirnos, a los lectores, ser consciente de la historia sumergida entre las páginas. Me ha encantado. Eso sí, tened en cuenta que a mí me gustan mucho las novelas lentas, en esas que parece que no pasa nada pero pasa mucho.

Comentarios

  1. A mí también me suele gustar este tipo de historias, así que tomo buena nota de este libro, que aún no he leído nada de la autora.
    Besotes!!!

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