8.38, de Luis Rodríguez


Género: Narrativa
Autor: Luis Rodríguez
Candaya Narrativa 55
Diseño de la colección: Francesc Fernández
Primera edición: febrero de 2019
ISBN: 978-84-15934-59-2
21×14 cm; 188 páginas.

El secreto mejor guardado de la literatura española

Luis Rodríguez intenta escribir una novela basada en hechos reales, la historia de un brigada de la guardia civil que persigue obsesivamente a dos maquis emboscados en el monte, pero las infinitas posibilidades de la literatura -las mismas por las que escribe- lo bloquean y paralizan.
Años después de su suicidio, las voces y reflexiones de Pablo (novelista con el que Luis compartía sus dificultades con la escritura y que termina convirtiendo en realidad la ficción que a su amigo le resultaba esquiva), Jacinta (una niña de doce años que lee la obra de Luis como si fuera una adulta y sospecha que es uno de sus personajes literarios) y Claudio (un peculiar empleado de banca que vive totalmente ajeno a la literatura y que, precisamente por eso, es quien mejor la afirma) van trazando lo que parece una extraña biografía de Luis Rodríguez.
8.38, la hora en la que murió Dostoievski y en la que está detenido el reloj de su casa de San Petersburgo, es ante todo un hermoso y desconcertante homenaje a la literatura.

Todavía no sé cómo enfocar esta publicación, y por otro lado, os diré que esta lectura nace de un desafío; nace de escuchar a ávidos lectores hablar de lo diferente y especial, y nada fácil, que resulta este libro; nace del empeño de un librero por invitar a la gente a disfrutar leyendo y a no dejarse vencer por la pasividad a la hora de elegir lectura; nace de un por qué no y de un venga que sí. Como veis, no ha sido una lectura normal.

¿Qué deciros? ¿Cómo decíroslo? ¿Por dónde empezar? Son preguntas que me planteo porque ni la lectura las centra: el qué, el dónde y el porqué casi se quedan para el lector; aunque el cómo sí que es cosa del autor, que juega con nosotros y con ese concepto abstracto que es la metanarrativa acompañada de metaliteratura, con esos microrrelatos que construyen y nos hablan de la historia en sí, y están llenos de intimidad, de literatura, de sentimientos a descubrir entre las palabras usadas, a conciencia, por el autor, y que giran en torno a estos personajes que conforman las tres partes del libro, es decir, Pablo, Jacinta y Claudio, y cuyo nexo de unión es el propio Luis Rodríguez, su obra, sus dudas, y su desaparición.

El libro no es largo pero sí lo suficientemente denso como para que lo haya leído poco a poco, por partes. De hecho, fui anotando comentarios y pensamientos durante todo el proceso de lectura y os puedo decir que empecé el 18 de marzo y terminé el 19 de abril. Entre medias leí otros libros, claro. He pensado que tras esta introducción, en la que ya os dejo claro lo intensa que me ha resultado esta lectura, voy a "crear" y, siguiendo el proceso de escribir, leer, corregir, quitar, añadir, volver a quitar y leer de nuevo, comparto parte de mis anotaciones durante la lectura, para que os hagáis una idea de lo que ha resultado este libro para mí. Tranquilos, NO HAY SPOILERS. Por cierto, he seguido el consejo del autor al corregir y he ido quitando todo aquello que me parecía obvio así que espero que mi "tijera" no hay supuesto que no se llegue a entender el concepto global de esta lectura.
Literatura. Todo Luis era literatura, sin embargo no supo escribir la novela.
18 de marzo
Comienzo la lectura un poco nerviosa por saber si voy a ser capaz de apreciar todos los detalles de los que, tan fervorosamente, hablan los lectores de este autor. Acabo de llegar a la página diecisiete y es verdad que cada frase tiene una fuerza en sí y bastante contenido; pero creo que la percepción de ese contenido viene muy influido por la experiencia del propio lector, y estoy convencida de que lo que a mí me ha parecido ironía a otro lector le parecerá verdad, o simplemente humor.
Yo sigo leyendo consciente de las grandes lagunas y el poco conocimiento literario que tengo, ya que la mayor parte de los escritores que nombra me son desconocidos
Me gustan las metáforas que utiliza para describir conceptos, y me siento a la vez estúpida porque he necesitado de esa explicación que aporta dentro del mismo texto.

¿Existen las palabras azoquetearse o abismarse?
Es curioso, respondí, me he fijado en este nombre entre todos los miles que puede haber en la enciclopedia porque lo ha tachado. Sí, así es, dijo, el otro día pensé en ello. Escribes en un muro un montón de nombres, tantos como te apetezca, y tachas uno. Cualquiera que los mire es probable que lea algunos,pero puedes estar seguro de que intentara leer el que has tachado. Algo así quiero hacer con mi novela.
Me imagino al autor escribiendo sobre él mismo, pero desde otro personaje, de esa manera casi cíclica, mezclando, confundiendo, enredando, y me resulta llamativo. ¿Cuál sería su objetivo final?
Sorprendentemente, me he reído con algunas de las observaciones. Sí, para mí hay humor. Además, mi mente no para de tener curiosidad con todo lo que voy leyendo, por lo que me van contando con esos ejemplos, pero me descoloca no saber el fin de todo, a no ser que el único fin sea hablar conmigo como lectora.

¿Digo tonterías si cada uno de los recuerdos o anécdotas de Luis Rodríguez, contadas a través de las palabras de Pablo, me parecen historias en sí o microrrelatos? ¿se puede decir que tienen entidad propia, que podrían constituir una historia por sí solas?
La novela es... muchas cosas, y arquitectura. Una novela es un armazón complejo con una entraña sofisticada (sean cuales sean su extensión y su sencillez) y leyes propias. La arquitectura de una novela, su equilibrio y compensación, es fundamental.
23 de marzo
Este libro parece el resultado de todo lo que hay de literatura dentro del autor, y eso, a mí, me infunde respeto y me asusta muchísimo
Cómo me gusta cuando el pensamiento se plasma en un texto y me tiene enganchada, obligándome a pensar y pensar, perdiendo el hilo de lo que me estaba contando para tener que volver atrás. Reconozco que también me gusta sentirme ignorante y darme cuenta de lo poco (poquísimo) que sé sobre todo, y más si hablo de literatura.

Hay tanto, tanto, tanto por leer, que abruma.
Todos, todos reescribimos nuestro pasado la primera vez que lo recordamos; y las sucesivas no suponen más que pequeñas correcciones encaminadas a ensalzarlo. ¿Qué es sino escribir?
Mi problema, una y otra vez, me dijo, es la relación entre la realidad y la novela. También entre la novela y yo. Y entre yo y yo. Por lo que dices, le respondí, me parece que tu problema es con la realidad. No, no, saltó enseguida, yo con la realidad no tengo ningún problema.
7 de abril
Retomo la lectura con cierta incertidumbre para ver si voy a ser capaz de encontrarme. Precisamente por esa carencia de trama lineal y, quizá, hasta de hilo argumental (bueno, no; hilo argumental tiene,), el reencuentro con los personajes no ha sido traumático. Para mí, el planteamiento comienza con un periodista, o escritor, no lo tengo claro, que escribe sobre un escritor y sus conversaciones con él durante el proceso creativo de este último, y todo es como si fuese un ensayo sobre el pensamiento que rodea al escritor en su soledad creativa y cómo se enfrenta a muchos aspectos de la creación como tal, de la vida y de las relaciones con las personas. Nos habla del anhelo que puede buscar en los textos que escribe, de sus dudas, de sus miedos... pero siempre a través de Pablo y de lo que él recuerdo que fue

Luis busca hacer ficción de la realidad y Pablo hace realidad la ficción. ¿Tiene esto algún sentido?

Mucho vacío. Mucha soledad. 

Es metaliteratura dentro de la metaliteratura.
Metanarrativa, es decir, ir más allá de la historia, abarcar otros relatos en su interior.
Curioso la cantidad de referencias numéricas... se cuenta todo, sea casual o no.

#LuisMancha: esto explica casi el porqué de todo el texto.

Quizá el infinito es eso, tablas
(maravilloso concepto y apocalípticamente irónico)

En la segunda parte Jacinta, una niña que tiene en Luis Rodríguez como centro de su comprensión lectora, es la narradora pero habla mucho más de Claudio y de la persona que él acoge. Sus pequeñas historias tienen moraleja detrás y tú, como lector, debes descubrirla y asimilarla.
¿Soy capaz de reconocer mi voz interna, la que me da la impresión que oigo cuando leo en silencio?
8 de abril
¿Por qué tengo la sensación de que la soberbia del autor ha formado parte del libro siendo el hilo conductor de todos los personajes cuyo protagonista es, además, un escritor, que, además...?... no sé... él, como autor, hace lo que quiere con él mismo, como personaje; es él pero no es él; es el recurso que utiliza para escupir o vomitar literatura, y reflexiones sobre literatura, que se convierten en vida, y sobre el uso de las palabras y el significado de las mismas.

El texto está lleno de psicología.

19 de abril
Termino el libro y me queda una sensación un poco vacía. Me demuestra lo ignorante que soy y mi dificultad para plasmar ciertos giros narrativos. Creo que el autor ha estado jugando conmigo, llevándome por donde quería, dándome vueltas y vueltas a modo de viaje a través de un laberinto, que él mimo ha construido y que es sencillo en su mente. 
El conductor de todo es Luis Rodríguez, el autor, que en cierta manera es el protagonista pero casi como un elemento esencial de la ambientación literaria; es el nexo común a los distintos personajes, tanto con Pablo, para mí el perdido, con Jacinta, para mí la adulta, o con Claudio, para mí el filósofo

Está lleno de relatos.
Está lleno de metanarrativa.
Es como dar un giro de tuerca a la metaliteratura.

Lógicamente el uso de las palabras es muy importante (¿y no lo es siempre?), como ya nos dice el propio narrador.
-¿Vas a suicidarte?-No, voy a matarme.-Es lo mismo.-No, matar lleva implícito un coraje que le falta al suicidio, y a mí, ahora, ese coraje me arropa.

Es un texto especial, y muy personal, que te deja algo fuera como lector. Cada uno percibe las lecturas de una manera y esto dificulta hablar de él. Me he sentido excluida y eso me da rabia. En cierta manera, es un texto al que hay que volver pasado un tiempo, cuando se haya acumulado más experiencia lectora.

¿Me ha gustado? Sí, mucho más de lo que me esperaba, pero en un sentido que no me esperaba. Además, me ha creado la necesidad de descubrir al autor en sus novelas anteriores, de leer más de Luis Rodríguez. Lo he vivido como el final, como algo que él tenía y necesitaba expresar, como autosatisfacción.

Si quieres comprar la novela porque te ha intrigado lo que te cuento, AQUÍ os dejo un enlace a la librería que me lo recomendó.


Si te ha gustado, sigue mi blog 




Comentarios

  1. Vale.... vamos a ver....

    Me acuerdo que ya me resultó interesante cuando lo publicaste en Instagram. Pues ahora me has convencido del todo...

    Primero de todo.... me encanta y creo que es un acierto como has enfocado la reseña, dándonos a conocer tus impresiones de primera mano... Estoy segura que no habrá sido fácil para ti hacer esta reseña por la dificultad que entraña (a mí me hubiera sido imposible y ya te digo yo seguramente al final no la hubiera hecho)... así que el modo que has escogido para hacerlo me parece perfecta...
    Nos da una idea, de que es una lectura muy personal y que va a depender en gran medida del lector que la lea y como vaya recogiendo y analizando (analitica y emcionalmente) esos pensamientos y reflexiones...

    En definitiva me parece interesante y peculiar.... ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Ana, por leerla y por entender el enfoque que al final he decidido darle. Ahora, si al final te decides a descubrir a Luis Rodríguez, espero que sea para bien. Estaré atenta 😘😘😘

      Eliminar
  2. Holaaaa
    Tengo sentimientos encontrados, es tanto lo que expresas y me haces sentir que por un lado tengo muchas ganas de conocer la obra, por otra no ´se si es totalmente para mi, por lo que me tiene un tanto confusa, lo que haré es ponerlo el lista de probables y ya te contaré si me animo y que me pareció
    Un bes💕

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cómo te entiendo. Creo que es una lectura para alguien que quiere que le sorprendan, que le descoloquen y de la que o bien no se saca nada en claro o bien se saca muchísimo. No sé. Todo es probar
      Besos y gracias por pasarte

      Eliminar
  3. Más que una opinión me parecía estar leyendo el diario de Carmen tras sus lecturas jajaja
    Genial guapa y buena recomendación.
    B7s
    Leo la lluvia caer

    ResponderEliminar
  4. Hola, Carmen. De nuevo te felicito por tu reseña, en esta ocasión original y necesaria para el libro que reseñas. La lectura es interesante y noto que es para leer con la mente despejada, pausando la lectura y releyendo en alguna ocasión.

    Besos y fin de semana.

    ResponderEliminar
  5. Cómo me gustan este tipo de reseñas... cómo me gusta cuándo un libro obliga al lector a salirse de los márgenes normales de expresión y comprensión y a buscar un estilo diferente a la hora de plasmar en palabras lo que ha leído en él.

    Me encantan tus reseñas, Carmen. El libro en sí mismo me llama también mucho la atención, pero sobre todo me gusta cómo lo has contado :)

    ¡Besote!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Unlimited

Entradas populares de este blog

Me olvidé de mí

Piso para dos, de Beth O'Leary

¿A quién teme el diablo?, de Pablo Palazuelo

El diablo también se enamora, de Eleanor Rigby

La solterona, de Jana Westwood #PremioLiterario2018

Sólo mía, de Elizabeth Lowell (Only #2)

Tan cerca del horizonte, de Jessica Koch

El último día de mi vida, de David Orange #PremioLiterario2018

El hombre fetichista, de Mimmi Kass #retoíntimo

El señor de la guerra, de Elizabeth Elliott