La niña de Libisosa, de Elena Fuentes #PremioLiterarioAmazon2020


Siglo primero a. C. Kara, una joven ibera, sobrevive milagrosamente a la masacre perpetrada por el ejército romano sobre Libisosa. Marcela, en Carthago Nova, conocerá al culpable de la matanza.
Dos mil años después, Noelia es arqueóloga en el yacimiento donde comenzó todo mientras se sobrepone a una tragedia personal.
Tres mujeres, un destino, ¿te atreves a descubrirlo?

Elena Fuentes es una asidua al Premio Literario Amazon desde hace varios años. De hecho, ha sido finalista dos veces: El legado de Ava (2017) y Anacronía de una marquesa (2019). La primera no la he leído, y eso que la tengo en mi biblioteca digital. La segunda fue una grandísima lectura que no dejo de recomendar. Este año, Elena nos sorprende con una novela de ficción histórica y fuerte ambientación, pero más alejada en el tiempo.

La única certeza cuando naces es que vas a morir, todo lo demás es relativo. Nadie ni nada puede garantizarte cuando despiertas al amanecer en tu lecho que regresarás a él al anochecer.

Libisosa es actualmente el yacimiento de una población que fue íbera, romana y medieval. Se encuentra cerca de Lezuza, en la provincia de Albacete. Elena Fuentes nos acerca a lo que supuso la destrucción de Libisosa por parte de los romanos recreando la historia de una superviviente y marcando en paralelo la historia de Noelia, una arqueóloga que está intentando sobrevivir a la vida y, sobre todo, a lo que la vida conlleva.

Aquel cerro, al lado del cementerio del pueblo, escondía restos de una ciudad ibera: Libisosa, una población oretana ubicada en un punto neurálgico para el comercio y rica en recursos agrícolas y ganaderos. Bajo aquel montículo, agreste y árido, se ocultaban restos íberos, romanos y medievales, que habían permanecido siglos soterrados, sin que nadie lo hubiera ni tan siquiera sospechado durante muchos años.

Siendo una novela de ambientación histórica, donde se aprecia el trabajo realizado de documentación para integrar la narración en el desarrollo de la historia de Kara y Marcela, yo la he leído casi como si de una novela de tintes negros se tratase, junto con la intriga generada en torno a lo que estaba ocurriendo y al qué pasará, bañado en cierta violencia que, más que ser explícita, está presente. Supongo que la vida entonces tendría ese aire a que cualquier cosa podría ocurrir y quedar impune, pero la parte «negra» de esta lectura ha venido de la mano del trabajo de los instintos primarios que resurgen de sus protagonistas.

Tres frentes abiertos, tres mujeres, todo en torno a Libisosa, o al recuerdo que deja en los personajes y cómo eso influye en sus acciones. Habría que ser un experto en la sociedad romana para entender si lo que está expuesto por Elena tiene sentido o no, pero no importa; no es algo que cambie el sentido de lo que aparentemente la autora busca con esta novela.

Dentro de cada vida hay muchas vidas, disfruta de cada una de ellas, hijo. La infancia es toda una existencia, donde todo pasa despacio y tu mundo es pequeño y confortable, luego eres joven y lo más maravilloso que tienes es la carencia de miedo, que ahora que soy viejo me atenaza y no me deja disfrutar. Me preocupo constantemente y veo peligros y pesares donde no los hay, me obsesiona no estar a la altura, por eso es tan importante que disfrutes de tu momento ahora, eso es lo que quería decirte, cuando cumplas tus metas y consigas lo que quieres ya solo te quedará temer perderlo. Pero conseguirlo es el auténtico reto, tienes que prometerme que amarás y vivirás con pasión…

Visto la novela en global, es una gran historia. Es bonita, es cruda y es directa. Te traslada a un lugar y a un momento determinado, y eso se agradece. Además, está construida con cierta intriga que facilita su lectura. Es verdad que tiene resoluciones a veces demasiado fáciles y en algún momento predecibles, pero creo que no le resta interés a la parte más importante: el alma de un lugar o un recuerdo, y los sentimientos de perdón, enfado, venganza, dolor, odio y miedo, junto con la manera de enfrentarlo o, incluso, de superarlo

—Horatius Praetextatus, la felicidad para los de mi clase no existe, hace mucho tiempo se extinguió esa posibilidad en mi destino y lo mejor que puedo hacer es tomar conciencia de ello.

Me quedo con esa niña de Libisosa en el pasado, su crecimiento y su determinación (inesperada, sin duda) y con el apoyo que necesita de la historia de Noelia para cerrar el sentido de todo.

Lo mejor de esta historia, quizá por el impacto que produce y porque demuestra lo fuerte que pisa Elena a la hora de construirla, el comienzo, con el punto de vista del centurión y con el desarrollo de lo que ocurre, y parte de ese final, lógico, necesario e inesperado. Lo destaco por su fuerza y su cruda sinceridad, sin dejar de acordarme del interesante trabajo de personajes realizado

Al final todos tendremos que rendir cuentas de nuestros actos, de un modo u otro.


 

Si te ha gustado, sigue mi blog 



Comentarios

  1. ¡Holaaaa!

    Pues me ha llamado mucho la atención el libro, tanto por la ambientación como por el hecho histórico que cuenta.
    De hecho, no conocía a la autora pero después de ver tu reseña me informaré sobre ella que parece que tiene cosas interesantes :D

    ¡besos!

    ResponderEliminar
  2. Lo voy a dejar pasar que tengo una lista de pendientes que quiero rebajar.

    Saludos

    ResponderEliminar
  3. Tomo buena nota de esta novela, tanto por su trasfondo histórico , como por el resto de ingredientes que contiene. Por tu reseña se nota que has disfrutado con su lectura. De esta autora tengo pendiente de lectura Anacronía de una marquesa. Veo que te gusta mucho la narrativa de Elena Fuentes, otra razón más para leer alguna de sus novelas. Besos.

    ResponderEliminar
  4. Hola, no la conocía, así que gracias por hablar sobre ella. No la descarto, más que nada por esa ambientación que comentas,. La anoto ;)
    Un besote

    ResponderEliminar
  5. Esa ambientación me resulta muy atrayente, como todo lo que comentas. Me la apunto sin duda.

    Un abrazo

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Unlimited

Entradas populares de este blog

Me olvidé de mí

Piso para dos, de Beth O'Leary

¿A quién teme el diablo?, de Pablo Palazuelo

El diablo también se enamora, de Eleanor Rigby

La solterona, de Jana Westwood #PremioLiterario2018

Sólo mía, de Elizabeth Lowell (Only #2)

Tan cerca del horizonte, de Jessica Koch

El último día de mi vida, de David Orange #PremioLiterario2018

El hombre fetichista, de Mimmi Kass #retoíntimo

El señor de la guerra, de Elizabeth Elliott