Nadie me contó, de Astrid Gil-Casares

Nadie me contó podría ser la historia de un sueño cumplido, pero en realidad es la de un sueño truncado. El destino le depara a Gaelle conocer al hombre de su vida: inteligente, atractivo, carismático, seductor, poderoso y rico. Tan perfecto que no parece real.
Porque no lo es. A Gaelle nadie le contó qué pasa después del «y comieron perdices». Qué pasa cuando tú sigues enamorada pero la otra persona no. Qué pasa cuando comienzan los desplantes, cuando a tu pareja ya no le gusta nada de ti pero no te deja ir.
Salir de un matrimonio así, y con dos niños, no es sencillo. Hacerlo sin perder tu identidad parece imposible. Volverte a enamorar, impensable. Gaelle lo conseguirá porque es una luchadora. Una guerrera tatuada cuyos símbolos grabados de forma indeleble en su piel son su protección y su armadura.

He leído Nadie me contó como si estuviera escuchando a Gaelle, la protagonista. Me he sentido cerca de ella; he comprendido sus miedos e inseguridades; he reído con sus olvidos; he llorado, sin lágrimas, con sus pesares; y, en cierta manera, he disfrutado de una copa de vino blanco con ella, sentada en su jardín, en silencio las dos. Supongo que todo esto puede pareceros absurdo, pero, antes de entrar en materia, os diré que la autora, para mí, ha conseguido crear esa atmósfera de realidad, verdad, certeza y amistad, necesaria para que te adentres en su mundo y la acompañes en ese pequeño viaje que realiza. Aunque no me gusta mucho este término, porque se usa demasiado estos días, esta novela tiene que ver con el empoderamiento femenino. El testimonio de la protagonista y narradora nos habla de lo que supone su nuevo comienzo tras el divorcio de un marido poderoso, controlador, que le dio todo y que le quitó mucho. Gaelle realiza un gran esfuerzo para encontrarse.

Sin esperarlo, ha sido una novela que me ha acabado atrapando.  

Creo que es un texto bastante directo, claro, muy entretenido, muy fácil de leer. Implica mucho más de lo que dice porque puedes entender cómo se encuentra ella, como mujer, como madre, como amante, en ese momento en el que una decisión complicada y difícil le ha apartado de lo que ha sido su vida en los últimos quince años, con el añadido del cambio de situación económica, no porque pase dificultades, que no las pasa, sino porque es un concepto de vida muy diferente. 
... durante una escapada romántica (que simplemente acaba no siendo romántica porque te vuelves consciente de que sus caricias, esas caricias que tanto bien te habían hecho, ya no son tan genuinas ni tan tiernas, y de que tú, probablemente, ya no las deseas tanto, como tampoco desea sus besos... a pesar de seguir ambos fingiendo, disimulando, acariciándoos y besándoos porque... hay que acabar el viaje)
Es una novela pausada pero rápida, donde hay tanta sinceridad en el texto que parece que estés leyendo unas memorias. Es esa sensación. Es fácil establecer un paralelismo entre lo que estamos leyendo y lo que ha sido parte de la vida de la autora, sin querer meterme yo en ese tema, porque al final los autores se nutren de su propia experiencia, y aquí hay bastante experiencia, sobre todo en lo referente a sentimientos. ¿Qué es lo que ocurre, cuando algo así pasa, con el trabajo, con los amigos, con los hijos, con la familia y con los amores? 

Son muy característicos sus tatuajes. Me encantan. Expresan tanto. Significan tanto. Sobre todo, esa libertad. Como ella misma dice, «la felicidad viene de la libertad», entendida de una manera muy amplia. 
Admiré con detenimiento la tinta inyectada en mi antebrazo. Cada letra, cada palabra, me recordaría en para siempre los principios que guían mi vida. Honor. Protección. Fortaleza. Conocimiento. Cambio. Imparcialidad. Equilibrio. Control. Conflicto.
Gaelle es una persona con muchos defectos y virtudes que se abre al lector, lo que resulta muy interesante. Es un texto muy sincero siendo ficción; extremadamente sincero

Es cierto que, según lo que nos da la sinopsis, con eso de que aparece el amor o el deseo en la protagonista, podemos pensar que en un cliché, algo demasiado obvio, como «colocado», pero está escrito de tal manera que yo no lo he sentido así, no he notado que fuese algo a lo que me aboca la situación de Gaelle o que fuese necesario para completar su proceso, sino simplemente, ocurre, pasa, es un paso más en ese camino que ella recorre. He tenido la sensación de que no le resta realidad ni sinceridad al texto, ni se le puede achacar de previsible.

Es curioso ver lo directa que es (hablo tanto de Gaelle, como personaje, y de Astrid, como autora). No rellena la narración con temas que sobren. No sé si es porque sabe muy bien de lo que habla, porque ha acortado tras una buena revisión o porque se le da muy bien narrar; o las tres cosas. Habría que ver si en una historia no tan personal consigue obtener lo mismo.
Porque todo se ve con mayor nitidez cuando una no está en la cara de quien sufre. El dolor ciega, aturde. Nos hace perseguir pensamientos que sabemos sobradamente que no reportarán nada nuevo. Nos hace aferrarnos a posibilidades que no existen.
Quizá la pregunta sería qué ha querido contar Astrid Gil-Casares con esta novela que nos lleva un poco a tener en mente su propia realidad, incluso a pensar que tiene tintes autobiográficos. Gaelle es un personaje. Ahora, si es su alter ego, eso solo lo sabe ella. Respecto a la historia, que se lee muy cómoda, me ha sorprendido ver la cantidad de reflexiones alrededor de ese viaje que hace ella, y que no termina, hacia aceptarse y aceptar su nueva normalidad. En algunos momentos es un poco poética y, como ya os he dicho antes, resulta muy sincera. No molesta. No incomoda Y tiene un pequeño punto de ilusión, como una luz que está ahí, al final, hacia donde ella se dirige. Me gusta que plasme realidades y que no arregle a los personajes.
—Los miedos que no enfrentamos se convierten en nuestros límites —le respondí.
Me ha sorprendido que sea su primera novela. Mucho. Creo que ha sabido construir un gran personaje central. Esa protagonista única, que es Gaelle, llena de todos sus miedos, que son muy reales y muy ciertos, y de sus fortalezas, y, por supuesto, de sus tatuajes, esos escudos que la protegen.
Quizás no sabía vivir con ligereza, pero sí sabría hacerlo con fortaleza.
Esta es una de esas novelas que quieres que la gente lea. Una de esas que le recomiendas a tu amiga (o amigo) para poder luego comentarla cuando la termine. Yo os recomiendo que la leáis, y si queréis, la comentamos cuando la terminéis.

Gracias, Astrid, por haberme invitado a leerte. 

 

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Comentarios

  1. Lo voy a dejar pasar, a pesar de tu recomendacion, porque no me termina de llamar la atencion.

    Saludos

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  2. No me llama mucho la atención, pero ha sido muy buen post, besos guapa

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