Tóxikas, de Pilar Pedraza

Tóxikas se resiste a clasificaciones, rehúye las etiquetas; es una obra a un tiempo realista y fantástica, gótica y costumbrista. En ella Pilar Pedraza reflexiona sobre el acto cotidiano de comprar y alimentarse, sobre nuestra doble vida como cuerpos que consumen y sueñan, que comen y recuerdan. En todas sus historias emerge la condición siniestra de la carne. Es la experiencia física vista desde el prisma de lo extraño, empezando por la gestación anómala y acabando con la muerte y el sepelio; pero también la corporalidad atravesada por una institucionalización que abarca desde la compraventa de productos hasta la medicalización de nuestro interior.
Los cuentos de Pilar nos instan para ello a pertrecharnos con las armas de la cultura y a observar con los anteojos de la literatura. Buscan siempre una perspectiva nueva, una literatura diferente, que no se arredra a la hora de quebrantar las normas.

Me gusta leer algo que sea diferente a lo que suelo leer, así que fue fácil tomar la decisión de aceptar leer Tóxikas cuando Babelio me lo propuso. Es cierto que no ha sido exactamente como me esperaba, quizá porque esa portada tan visceral me llevaba a pensar en algo gótico o, incluso, gore, mientras que estas narraciones van más en la línea de pensamientos sinceros, desubicados, íntimos y muy mareados, de una mujer cuya existencia suponemos algo normal, sino lineal, pero solo porque es necesario que sea así para encajar su manera de romper su rutina a través de la observación y el consumo.

O quizá es que los despistados nos volvemos invisibles en ocasiones, a causa de algún pliegue en la cuarta dimensión.

Si con los dos o tres primeros cuentos, como los llaman en la sinopsis, creo que te encuentras perdida pero disfrutas de esa manera tan especial que tiene de contar, o hilar, los acontecimientos, junto con los sentimientos de la narradora, que al final es la protagonista de todos ellos, después acabas entendiendo que la actriz principal es el eje común a todas las historias y, en cierta manera, encajas lo que puede ser parte del carácter de María

Entraba yo en el Mercado Central uno de estos días de otoño veraniego, en los que apetece dar un paseo a caballo por los dominios de algún pariente aristócrata, cuando casi choco con una conocida que venía en sentido contrario cargada de bolsas blancas no reutilizables.

La verdad es que he tenido que leerlo dos veces, y ha sido en una segunda lectura cuando he apreciado la belleza narrativa urbana y directa, así como todos los matices; como esa especie de crítica hacia ciertos aspectos de la vida, esa ironía que llega a ser divertida, esa manera de mostrar una existencia vacía y monótona pero que, con las visitas al Mercado Central y su peculiar forma de percibir el entorno, rompe esa especie de monotonía que nos recuerda a su trabajo. Tiene partes muy interesantes, desde la fobia tremenda a los bichos como el amor a todo lo que tiene que ver con la muerte.

No sé. Solo es uno de tantos deseos que se tienen a lo largo del día. Desear es, en sí, un placer del que no hay que privarse, como dijo André Gide o no sé quién.

Al terminarlo te das cuenta del valor narrativo que tienen estos capítulos del pensamiento de MaríaSi tuviera que decir cuál me ha parecido más interesante, creo que me decantaría por el que se van de viaje en un crucero o por el del bolso, y su manera tan significativa de terminar. Sin palabras me dejó la facilidad con la que la narradora consigue que nos pongamos de su lado en algunos momentos y cómo consigue que la repudiemos, no pudiendo justificar su conducta. ¿Dualidad? ¿Amor y odio? ¿Vida y muerte? ¿Deseo? ¿Apetito? ¿Carne? ¿Sangre?

Muy bien, corazón. Hay que mantener el karma limpio de las máculas del pasado, que, en definitiva, como bien sabía Jung, son nocivas. Ha sido una hermosa, aunque pequeña, psicomagia a lo Jodorowsky.

En cierta manera, también te dan ganas de visitar el Mercado Central de Valencia y sus alrededores. Es fácil imaginarte a la protagonista deambulando por allí, como algo que necesita para respirar y romper. 

El mundo forma a mi alrededor pliegues espacio-temporales que  me impiden ver lo que tengo delante de mis narices. 

Sin ir más allá, me ha resultado una lectura extraña e interesante, más urbana y directa de lo que pensaba y menos visceral y explícita de lo que esperaba.


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Comentarios

  1. hola! tengo muchas ganas de conseguir a esta autora, siempre se habla maravillas de ella y no defrauda!! saludosbuhos.

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  2. ¡Hola!

    No conocía este libro pero tiene pinta de ser una lectura diferente a lo habitual en el buen sentido. No descarto echarle un ojo para vivir de primera mano si me gusta o no :D

    ❊ Leer Sin Límites ❊
    Un besazo! ♥

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  3. No es mi tipo de lectura, pero la portada si me ha llamado la atención, buen post guapa

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  4. No me veo leyéndolo, la verdad
    Besos

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  5. Parece una lectura diferente e interesante, aunque no se si es para mí.
    Un abrazo

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