Las doce cartas, de Juan Ribas Algueró

Autor: Juan Ribas Algueró
Fecha de publicación: enero 2019
Número de páginas: 418
ISBN: 978-989-52-2641-2
Colección: Viajes en la Ficción
Género: Novela
Idioma: Español

Tras su primera novela ¿Dónde está el Conserje?, Joan Ribas ha creado un nuevo ambiente rural envuelto de tradiciones, secretos y ambiciones.
En un municipio del Penedés, Sant Martí Sarroca, se ha encontrado el cuerpo de un hombre asesinado en el fondo de una cantera. Un antiguo conocido, encarga al inspector de policía ya retirado Ramón Massoni, la investigación de la turbia muerte. Si éste quiere averiguar las causas del homicidio, deberá compartir sus conocimientos con dos personajes muy peculiares: un enigmático cartero en su nuevo destino y un párroco muy atípico.


Desde abril tengo este libro en mi librería sin haberme animado con él (error por mi parte, pero el tiempo es el que es y no doy más de sí). Han sido las vacaciones de agosto las que me han permitido disfrutar de esta historia tranquilamente. Pido disculpas al autor por el retraso en leerlo y, sobre todo, en publicar mi opinión. Espero que comprenda que a veces las cosas no salen como uno tiene planeado. 

Las doce cartas es una novela de intriga en torno a la muerte de un cartero rural y a la investigación que un importante bufete de abogados encarga a un policía ya retirado. A partir de estas dos premisas nos desplazamos a un entorno rural privilegiado y, junto al detective y alguno de los otros personajes, descubriremos si hay algo detrás de este accidente y quién o quiénes están implicados.  

La trama consigue tenerte involucrado en lo que estás leyendo, aunque sin removerte mucho, y también que le cojas cariño a varios de los personajes (a unos más que otros). Esto parece algo obvio, pero no ocurre siempre, o por lo menos a mí no me pasa. 

No sabría decir si hay un solo protagonista porque todo gira en torno a este trabajador de correos que tiene un secreto que nosotros desconocemos, aunque se puede intuir, y que no parece que tenga relación con el caso, y a ese detective jubilado, que se supone artífice de la resolución del caso; también tenemos un sacerdote atípico, que puede saber más de lo que cree. Además del resto de personajes (porque hay algunos más), que no voy a nombraros porque en conoceros consiste la lectura, hay que tener en cuenta al fallecido que, sin estar presente, acompaña durante toda la investigación.


—Dios, efectivamente esto es un pueblo... En dos minutos me han explicado la situación de Can Tomeu, no sé si he escogido el mejor destino para desconectar, yo... no quería saber nada de nadie...—bebió un largo sorbo de cerveza.

Una de las cosas que mejor define el libro es agilidad, no porque se precipiten los acontecimientos sino porque se lee de una manera muy fluida, siendo además uno de los baluartes de este libro. El porqué de todo, el cómo, cuándo y dónde se va desengranando, unido a un poco de acción, favorece también las buenas sensaciones que aporta la lectura. No sé si algunos la considerarán previsible, yo, sinceramente, no tanto; ha estado muy bien como historia, como planteamiento y como desenlace

Si bien la historia es entretenida, mantiene durante tiempo la intriga y se lee de forma muy cómoda, creo que podría mejorarse un poco la edición. Son pequeñas recomendaciones que yo haría, como identificar los pensamientos respecto a diálogos con comillas u otro recurso o separar párrafos cuando cambiamos de escenario, por ejemplo. Además, sí recomendaría cierta revisión ortográfica (onceava no es lo mismo que décimo segunda por mucho que la gente lo confunda). Creo que si no fuera por esos errores tipográficos no me estaría fijando en el estilo narrativo y todo hubiera sido mucho más sencillo.

En definitiva, creo que si te gustan las novelas de investigación, esta novela es una opción muy adecuada. Yo os puedo decir que la he prestado este verano a un par de amigos y les ha gustado mucho. Creo que se agradece una historia de este tipo ambientada en un pueblo rural del Penedés, con unos personajes tan reales y, a veces, tan extremos, y una historia que crece a medida que avanzamos en el descubrimiento del misterio.



Comentarios

  1. Ay el Penedès es que es muy bonito y las novelas ambientadas en zonas rurales tienen su encanto. A pesar de sus fallitos, tien buena pinta.

    Un beso

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