Nuestro tiempos felices, de Gong Ji-young 우리들 의 행복한 시간

Fecha de publicación: 6 de noviembre de 2012
Páginas: 384
ISBN: 9788499702100
Formato: 15×23 Rústica
Colección: Ficción

Iuyeong es una joven perteneciente a la alta sociedad coreana quien, indiferente ante el mundo e incapaz de entenderse con su familia, no encuentra sentido a la vida y, tras varios intentos fallidos de suicido, languidece entre el alcohol y la desesperanza. Sin embargo, su tía, la hermana Mónica, a la que siempre se ha sentido especialmente unida, ha decidido que su sobrina debe volver a disfrutar de la vida.

Para ello, la embarca en sus labores altruistas y juntas inician una serie de visitas al joven Iunsu, un condenado a muerte que sólo ansía que llegue el día de abandonar este mundo, sin esperanza alguna de redención. A pesar de sus dispares orígenes y la distancia entre sus vidas, Iuyeong y Iusun comparten una historia común de abusos físicos y psíquicos y, sin saber muy bien cómo, entre ellos surge una conexión que poco a poco les devuelve el deseo de vivir.

Pero el tiempo que les queda es muy corto, apenas unas horas a la semana, cada jueves, para recordar los tiempos felices que ambos conseguirán rescatar del olvido, el momento de la despedida y el aprendizaje del adiós. Aprenderán, también, que la libertad se encuentra, muchas veces, escondida en el fondo de nuestros corazones.

Qué maravillosa sorpresa me encontré con esta novela. Un relato, íntimo y muy personal, a través del cual su narradora nos permitirá entender su cambio vital. Además, es un texto tan especial que acabas, siempre que el estilo narrativo te acompañe, sintiendo lo mismo que sintió ella. A mí me dejó muy tocada tras leerla.

Si lo vuestro son las historias distintas, contadas también de forma distinta, creo que os gustará. Para ponerte en antecedentes, con este libro te enfrentas a una especie de diario o confesión, de capítulos muy cortos, donde la narradora, Iunyeong, con una simpleza increíble, llena de significado y sentimientos, nos habla de su historia, en paralelo con la historia que nos permite conocer el propio Iusun, el otro gran protagonista. 

Pero, ahora, por fin me había dado cuenta de que la gente no vive en la tierra de la felicidad o en la tierra de la infelicidad. Todo el mundo es feliz o infeliz hasta cierto punto.

Aunque la sociedad coreana, y sus valores, están muy presentes, ya que la historia se desarrolla allí, es fácil extrapolar lo que nos cuenta a cualquier otra parte del mundo. Lo que queda son los sentimientos, la amistad, el dolor, el miedo, la angustia, el amor, la familia, el poder, las carencias, la soledad y la vida

—Iunsu, ¿qué es lo que más te preocupa? ¿Qué es lo que más temes ahora mismo? 

—Las mañanas. 

 Él alzó la mirada hacia ella. Pasó un momento. Había una abierta hostilidad en su mirada. 

Es una narración muy interesante; bastante sincera, quizá en algunos momentos demasiado fría, con un ritmo narrativo muy rápido, escrito, como ya os he dicho, a modo de recuerdos. No se entretiene, no divaga, enfoca mucho la historia, facilitando la lectura y permitiendo que el lector se sienta muy cerca de ambos protagonistas. Al menos, así lo he sentido yo.

Solo alguien que ha sido amado puede amar. Solo alguien que ha sido perdonado puede perdonar. 

Me ha sorprendido mucho cómo, ante estas dos personas hundidas, llenas de «pecados» (si me permitís utilizar esta palabra), iremos descubriendo sus porqués y si son perdonables, o no. 

La vida de ambos se cruza gracias a un personaje muy importante que actúa de canalizador. Es un personaje que puede tener poca presencia pero sin el cual no se entendería esta historia. Este personaje le dice en un momento a él la frase «tus pecados no son solamente tuyos», y esta sencilla sentencia es para mí la clave de la vida, del porqué de nuestros actos y sus consecuencias.

Al final, no deja de ser una historia de amor y una historia de la búsqueda del sentido de la vida dentro de lo que les ha tocado vivir. A mí, me ha atraído especialmente esa bestia escondida dentro de cada uno de los personajes, que les pertenece por definición pero que, a la vez, les es ajena por desconocimiento. 

Es una novela que habla de personas, de sentimientos, de realidades; habla de sentirse querido y de querer; y habla, principalmente, de lo que puede provocar la falta de todo ello.

Increíble, pero, a través del pensamiento de esta mujer rota, creo que nos acercamos a la hipocresía de la sociedad del poder, del dinero, de la gente que deja de tener esperanza, de por qué unos son de una manera y no de otra, y creo que eso es lo que más me llega como texto.

Ningún ser humano era esencialmente bueno o esencialmente malo. Todos luchábamos para superar cada día de nuestra vida. Si existía una verdad fundamental, era que cada uno de nosotros luchábamos contra la muerte.

Pretendiéndolo, pero como sin aparentarlo, este texto te permite extraer más de lo que realmente lees. La autora, Ji-young Gong, consigue ese efecto que no todos los escritores consiguen: a través de la parquedad en palabras construye una historia muy completa y muy compleja sobre dos vidas.

Es una novela de formación pero tan íntima que llega a molestar, porque da en el clavo de muchas cosas. Me ha encantado, he llorado lágrimas de impotencia y me he sentido cerca de cada uno de ellos, de los tres, realmente. 

Si pienso a quién me gustaría recomendarle este libro, se me ocurre que al lector que haya disfrutado de libros como Del color de la leche, No, mamá, no, Ritos funerarios o Tan poca vida. Por cierto, la tenéis en Kindle Unlimited, por si podéis aprovechar la suscripción.

***Acabo de saber que se hizo una película de esta novela (Maundy Thursday) y que voy a buscar a ver si tengo suerte y está en alguna de las plataformas a las que estoy suscrita.

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Comentarios

  1. Un libro que ha llamado mi atención por ser uno de esos libros que te hacen rabiar mientras lees, me parece una lectura a descubrir muy interesante =)

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  2. Pues no es una novela que me atraiga en principio. La literatura coreana no me llama la atención, pero por otra parte, me alegro de que me hayas recordado Del color de la leche, un libro que tengo en lista hace mucho. Ritos funerarios no lo he leído, pero sí leí Los buenos, de la misma autora, y me gustó mucho por lo que este que mencionas también está en mi lista. También leí Tan poca vida y me gustó.
    Vamos, que no sé qué hacer. Igual lo apunto pero sin muchas expectativas.
    Un beso.

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