La botánica de los sentimientos, de Ilaria Bernardini

Título: La botánica de los sentimientos
Autor (es): Ilaria Bernardini
Traductor: Ana Ciurans Ferrandiz
Sello: GRIJALBO
Precio sin IVA: 17.21 €
Precio con IVA: 17.90 €
Fecha publicación: 02/2021
Idioma: Español
Formato, páginas: Tapa blanda con solapas, 256
Medidas: 153 X 230 mm
ISBN: 9788425358555
EAN: 9788425358555
Temáticas: Literatura contemporánea
Colección: Grijalbo Narrativa
Edad recomendada: Adultos.


Esta historia comienza el mismo día en que todo parece terminar. El mundo de Anna se ha derrumbado de repente: su matrimonio ha acabado y se ve obligada a rehacer su vida. Pero, cuando mira a su alrededor, solo ve las tristes plantas marchitas de su terraza. Por casualidad en su camino se cruza Maria, quien después de un ictus siente un gran desasosiego ante la incertidumbre del futuro.
¿Cómo se vuelve a la rutina como si nada hubiera pasado tras haber descubierto que has estado muy cerca de la muerte? ¿Cómo le dices a un niño de cuatro años que papá y mamá ya no se quieren? ¿Cómo puede Maria comenzar a vivir de nuevo y Anna recuperar las ganas de sentir?
Las dos tienen un importante reto por delante que va más allá de hacer florecer las plantas de la terraza de Anna. Tras un invierno muy largo, tendrán que aprender a cuidar de sí mismas.

Termino de leer esta novela y poco puedo explicar. Es difícil. Es complicado. Son tantos, y tan sinceros, los sentimientos que se agolpan en Anna, la narradora y protagonista de La botánica de los sentimientos, y tanta la nebulosa que consigue dirigiéndose al lector que, al final de la lectura, solo te quedas con una sensación de meta y de principio a la vez, tras un largo camino recorrido, que realmente es el comienzo para ella. Al menos eso es lo que me ha pasado a mí.

Nuestras soledades se reconocieron y se dieron una palmada en el hombro.

Por simplificar la historia, Anna comienza (y continúa) su narración haciendo una especie de retrospectiva, animada por una pitonisa, desde el día en que todo se torció, desde el momento en que su separación matrimonial se hace más cierta, desde que a María, amiga de su hermana, le da un ictus delante de ella, y desde que Alessandro, exnovio de su hermana, sufre un grave accidente de moto. Anna construye esta historia de subidas y bajadas utilizando esa especie de sesión, casi curativa, y nos envuelve con una prosa en parte poética, en parte intimista y en parte realista, que guarda tanta verdad sobre la vida actual, sobre nuestra relación con los padres, con los amores, viejos y nuevos, con los amigos, con los hijos y, sobre todo, con nosotros mismos, que, al terminar todo el relato, te das cuenta de todos los miedos y dudas por las que atraviesa Anna, que podrían ser las nuestras.

«¿Por qué no me miras cuando te hablo?», le preguntaba. Era una frase que había pronunciado a menudo a lo largo de los años. Pero en aquella época al menos imaginaba la respuesta: no sabía si veía una desconocida o al amor de su vida.

Todo este viaje lo realiza Anna, y, por tanto, nosotros, con el murmullo de las plantas, sus plantas, de fondo. Comienza con unas macetas marchitas que Anna hereda de la anterior inquilina del nuevo piso al que se muda. Llenas de toda la simbología que podemos extraer de su cometido, su ciclo vital y el mundo que crean, y a través del cuidado de María, veremos cómo la relación de Anna con ellas va cambiando, al igual que evoluciona, que avanza y que cambia la suya con los demás, y con su propia vida.

Una parte de nosotras quería creerla, porque a las madres las crees. Sobre todo cuando tienes fiebre y necesitas que te cuiden. Uno no cree necesariamente en las madres, en cambio, cuando se trata de amor o de obligaciones, pero cuando se trata de enfermedades y de miedos, como a la oscuridad o al dolor físico, sí.

Imposible ignorar las preguntas que se hace Anna sobre la vida, sobre la muerte y sobre el amor. Ese tiempo limitado que tenemos todos, esos momentos que pasamos con los que queremos, a la vez que anhelamos estar solos. Es una novela donde el amor es esencial, y donde el miedo envuelve ese amor, sin dejar de lado la cotidianidad urbana de la vida. ¿Será verdad que Anna cuenta su propia historia y la de los que le rodean en este libro? Anna escribe y escribe, y aprende a cuidar las plantas y a aceptar a los demás, y Anna avanza, a pesar del miedo.

Me enfado porque esa distancia justa no coincide con la mía y en consecuencia ambos nos equivocamos. ¿Cómo vamos a entender el movimiento, el riego o el pasillo para las mariposas? El mirlo sí lo entiende, él no.

Maravillosa la relación entre Anna y Nico; maravillosa la relación de Anna con el mundo; maravillosa la relación de Nico con el mundo; maravillosa María y su amor por construir con plantas; maravillosa la verdad que he encontrado en estas páginas, que no juzgan y no obligan, solo enseñan.

—Si no me darías un beso, me moriría —me dice Nico por la noche antes de acostarse.
—Si no me dieras un beso, me moriría —lo corrijo y lo beso. Le corrijo solo el verbo, porque el concepto me parece acertado.
—Sin besos el cuerpo enferma. Sobre todo las piernas —específica él.

Eso sí, no es un texto fácil; no es una historia que siga una linealidad sencilla; hay principio y hay desenlace, pero no con una narración al uso. Me ha parecido una lectura intimista, personal, y hasta poética. Y a mí me gustan mucho las lecturas diferentes, por muy dispares que sean.




Comentarios

  1. Me gusta lo que nos cuentas como dices una lectura diferente y eso me llamas pecialmente aunque ahora mismo tengo mucho por leer quién sabe

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es el sino nuestro de cada día: tener demasiado que leer. Lo curioso es que aun teniendo mucho, no dejo de leer por impulsos. De lo de acumular libros sin leerlos ya hablamos otro día, si eso. xD
      Un beso

      Eliminar
  2. Me encanta el título y me encanta la portada. Dices que no es una novela fácil y eso no me disuade. Lo que me retrae es el hecho de apuntar cada día mucho más de lo que nunca abarcaré, pero eso ya lo tengo asumido o sea que la apunto.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Te entiendo perfectamente; el número de novelas publicadas y a publicar es tan inmenso que agobia pensar en ese mundo de posibilidades, porque hay que mirarlo así y no como oportunidades perdidas.
      Un beso y gracias por pasarte por aquí.

      Eliminar
  3. Se ve una historia interesante pero no me termina de llamar, buen post guapa

    ResponderEliminar
  4. ¡Hola Carmen!

    Ay que maravilla, me llama muchísimo este libro. Si es que ya desde el título: sentimientos + plantas??? Mi alma de bióloga no puede dejar pasar este libro jajajaj y nada, si es que encima veo que está llenito de drama, de cambio, de crisis pero también de crecimiento. Me atraen muchísimo esas tramas en las que la protagonista está en un mal momento, tiene que dar un cambio radical en su vida y afrontar todo ello para empezar de nuevo. Ains, de verdad que me viene de perlas este libro y se va de cabeza a mi lista de pendientes.

    ¡besos!

    ResponderEliminar
  5. Pues creo que disfrutaría de esta historia, de su prosa, de su poesía... Pero tendrá que ser más adelante, porque se me acumulan los pendientes.
    Besotes!!!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Unlimited

Entradas populares de este blog

Me olvidé de mí

Piso para dos, de Beth O'Leary

¿A quién teme el diablo?, de Pablo Palazuelo

La solterona, de Jana Westwood #PremioLiterario2018

El diablo también se enamora, de Eleanor Rigby

Sólo mía, de Elizabeth Lowell (Only #2)

Tan cerca del horizonte, de Jessica Koch

El último día de mi vida, de David Orange #PremioLiterario2018

El hombre fetichista, de Mimmi Kass #retoíntimo

El señor de la guerra, de Elizabeth Elliott