Bienalados, de Fátima Beltrán Curto

Tapa blanda: 284 páginas
Editor: Libros Indie
Fecha de publicación: 1 de junio de 2019
Idioma: Español
ISBN-10: 8417721568
ISBN-13: 978-8417721565

Los personajes de la novela trazan la historia de la estirpe protagonista, los Bienalados. El relato da comienzo cuando el hijo mediano de la familia, Leopoldo, aprendiz de poeta, recibe un telegrama paterno que le conmina a regresar al olvidado pueblo de Arrielo, para contraer nupcias con la amante de su hermano mayor y heredero de la saga, Evaristo, del que se halla embarazada. De manera polifónica y coral se va desvelando la historia de los Bienalado a través de su relación con las palabras y la ausencia de estas. Entre silencios y misivas, olvidos y recuerdos, victorias y derrotas, se configurarán, los que fueron, devenir y memoria vital de los supervivientes de la familia y de sus fantasmas.



No conocía a Fátima Beltrán ni su primera novela, Bienalados, hasta que ella se puso en contacto conmigo para invitarme a leerla. Es verdad que cada vez acepto menos colaboraciones porque me genera un poco de ansiedad tener la novela parada sin tiempo a leerla o, lo que es peor, sin tiempo a escribir mi opinión en el blog. Esta novela la recibí en junio y la terminé de leer hace un par de semanas. 

Me ha sorprendido que sea la primera novela de su autora, quizá más por la construcción de la historia y de la trama, que por la narración en sí, pero sin duda lo que más destaca es el uso de las palabras y lo importante que son para algunos personajes; supongo que tendrá un cajón lleno de relatos, historias y otros secretos, porque esto no nace así como "de primeras".  Ahora mi reto personal está en saber hablaros de esta lectura sin hablaros de ella.
Era un alma fracturada, casi en estado de descomposición, y no hay nada en este mundo que embelese más a un cazador de versos, que un cuerpo henchido de nostalgias y sinsabores.
Tengo que reconocer que la persona que se haya encargado de escribir la sinopsis ha conseguido transmitir la esencia de esta historia: la narración es coral, se van presentando los personajes, cada uno en su momento vital, construyendo un camino de baldosas amarillas que te llevarán al sentido de la historia;  aunque la novela está contada como un cuento, envuelto en un aura de realismo mágico, por las palabras que usa, su descripción, por la falta de ellas y por ese comienzo algo desdibujado que hace del momento, del lugar e, incluso, de las personas, para luego, y siempre a través de las palabras, concretar, dando el giro a una novela más realista, sin dejar de un lado la base central de todo que son los sentimientos.
En ese instante, se le antojó evidente el nombre de la niña, la llamaría Desahogos, como recuerdo indeleble de lo que había representado el momento de su nacimiento. María Desahogos.
Puede que os resulte algo extraño, o pretencioso, pero me ha parecido una novela perfecta para recitarla en voz alta, para leérsela a alguien o leértela a ti mismo, eso da igual. Son frases en sí recargadas pero no por tener un vocabulario complicado sino por que en una misma línea se intuye mucho, y eso es justo la magia y la facilidad para transmitir. Incluso, en algunos momentos, he tenido la sensación de que el uso exagerado de comas venía un poco en consonancia con ese tono algo sonoro. A veces me ha parecido que el mismo texto se relamía con la narración.
Era un alma fracturada, casi en estado de descomposición, y no hay nada en este mundo que embelese más a un cazador de versos, que un cuerpo henchido de nostalgias y sinsabores. 

Mabelina detestaba aquella piel, que su padre, en paz descanse —o no—, aseguraba que era la que recubría las almas de los auténticos artistas, puesto que dotaba a la epidermis de constelaciones de dibujos, como supurando incontenible creatividad por cada uno de los poros que la pueblan.
Una lectura adulta, con cierto aire de cuento, sobre todo en los comienzos de la historia, y cierto tono simpático, pero sin ser cómico. No pierdes cierta sensación mientras lees de que en algún instante todo girará a una novela más realista. 
Sintió un "tic-tac" en el alma que le retumbó en el estómago y le llenó las arterias de viva luz.
¿Puede considerarse una novela pastoril? Yo no soy capaz de confirmarlo pero seguro que un estudioso o entendido sí; es verdad que guarda similitud en algunos aspectos; es verdad que durante gran parte del texto, el lugar y el tiempo es indefinido, que sitúa todo en el campo, en sus gentes, en su vida; es verdad que el tema de la novela es el amor, o la falta de amor; que vamos pasando de un personaje a otro, hacia su interior, o bien por medio de cartas, o bien por los pensamientos más oscuros que tiene, o bien por cómo se va curando, lo que le da ese aire de coral; es verdad que el universo de la historia es simple al igual que lo son ellos.
Besos limosna que dejaban un sabor acibarado, de desamparada sed, imposible de mitigar a fuerza de agua seca.
La novela comienza con un parto, pasando a hablarnos de la historia de esa madre, de quiénes fueron sus padres, de cuál es su herencia familiar, de los Bienalados. Debido a ese propósito de la autora de utilizar nombres muy sonoros, a veces me costaba acordarme de quién era quién pero en el momento que empezaba a hablar del personaje ya me situaba y todo estaba más claro. Eso sí, no hagáis como yo y leedlo seguido para no perder ese sinuoso hilo argumental que traza la autora y que juega un poco con nuestra percepción pero sin realmente hacerlo. Algo recuerda a la historia de Cien años de soledad: sí que juega con el hijo del padre del tío del hijo de... y acaba situando la historia. 
Cuando por fin se percató del detalle, su desazón se incrementó y no pudo impedir que una lágrima, casi negra, le acabara surcando el rostro. Fue una lágrima profunda y vivamente sentida, tan descarada y reveladora que los allí presentes, el matasanos y la sirvienta, dejaron afrentados, y sin mediar palabra, que resbalara apresurada por las sábanas, atravesara la habitación, y cruzara el umbral de la puerta en busca de algún agujero por el que colarse y volver a los abismos, de los que procedía.
Tras terminarla, no dejo de preguntarme si ¿es el peso de la culpa un motivo suficiente para justificar una vida? o si ¿somos el resultado de nuestro propio pasado o del pasado de nuestros padres? 

Es muy difícil hablar de este libro que en sí yo creo que quiere mostrar cómo las imposiciones acaban dejando huella en el devenir de la familia o de las personas, y esa huella se transmite a otra generación, cómo un giro inesperado define la vida cuando nubla el entendimiento, los sentidos, los sentimientos; cómo el deseo o el amor hacia alguien puede ser lo mejor o lo peor que ocurra, definiendo el siguiente paso. Esa especie de consecuencia que lleva todo, junto con el tono trágico, impregnado en el texto.

¿Qué te puede animar a leer esta historia, la de los Bienalados? Está muy bien escrita, muy bien construida, habla de tristeza, de pena, de amor, de desamor, de incomprensión, de familia, de herencia, de pecados, de dolor; trae una historia que empieza y termina con la misma historia, que cierra el círculo sin la palabra fin; es una historia narrativamente muy atractiva llena de porqués y llena de palabras. Atrévete a descubrirla.

Comentarios

  1. No me termina de llamar mucho la historia, pero ha sido muy buen post Carmen, besos

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Unlimited

Entradas populares de este blog

Me olvidé de mí

Piso para dos, de Beth O'Leary

¿A quién teme el diablo?, de Pablo Palazuelo

La solterona, de Jana Westwood #PremioLiterario2018

El diablo también se enamora, de Eleanor Rigby

Sólo mía, de Elizabeth Lowell (Only #2)

Tan cerca del horizonte, de Jessica Koch

El último día de mi vida, de David Orange #PremioLiterario2018

El hombre fetichista, de Mimmi Kass #retoíntimo

El señor de la guerra, de Elizabeth Elliott