La mujer sin nombre, de Vanessa Monfort

Título: La mujer sin nombre
Autor: Vanessa Montfort
PLAZA & JANÉS
Fecha publicación: 10/2020
Tapa dura con sobrecubierta, 624 páginas
Medidas: 163 X 239 mm
ISBN: 9788401025006
EAN: 9788401025006
Temáticas: Novela biográfica, Narrativa femenina, Novela literaria

La fascinante aventura de una mujer silenciada por la historia oficial... hasta ahora.

Cuando a la directora teatral Noelia Cid le encargan estrenar Sortilegio, la obra perdida del reputado dramaturgo Gregorio Martínez Sierra, decide informarse sobre ella a través de los documentos que conservó su mujer, María Lejárraga. Sin embargo, mediante su investigación Noelia no sólo se sumerge en la compleja relación amorosa entre María y Gregorio, sino que va a encontrarse con un misterio que lleva más de un siglo sin resolver.
Se verá entonces arrastrada por la vida llena de pasión, arte y feminismo de María, alguien que luchó contra viento y marea por ejercer su vocación y que vivió en primera línea los grandes hitos del siglo pasado: el Madrid literario de los años veinte, el París de la Belle Époque, la lucha política de las mujeres durante la Segunda República, el exilio tras la Guerra Civil, la ocupación de Francia por los nazis o el glamour? de la época dorada de Hollywood. Además descubriremos la versión más humana de las grandes personalidades que fueron sus amigos y colaboradores, como Juan Ramón Jiménez, Manuel de Falla o Federico García Lorca.

Todos sabemos que para gustos colores y que cada uno tiene sus lecturas favoritas, independientemente de lo que digan otros lectores. La calidad narrativa no es el factor determinante principal para que una novela se sitúe entre mis mejores lecturas de un año; sin duda es importante y relevante, porque con ella es cuando disfruto realmente del resto: de la historia, de los personajes, del mensaje, del camino... del libro, en todo su conjunto, pero es justo lo demás lo que coloca el libro en mi cabecera. Vamos, que un libro puede estar magníficamente escrito pero no llegarme tanto como otro. Este es mi blog y es mi lugar seguro para hablar de mis lecturas, para bien o para mal, sin ofender ni juzgar (al menos eso es lo que intento), por eso, cuando me encuentro con una novela que me ha gustado tanto como La mujer sin nombre, lo prodigo casi con un megáfono para que todos lo sepan, con las ganas y la ilusión de que más gente disfrute de este libro, tal y como lo he hecho yo, y descubran las maravillas que en él me he encontrado.

He releído el párrafo anterior y parece que he empezado con fuerza esta semana. No sé. Quizá es la cercanía a la Navidad o quizá es que entre lecturas «normales», las que me llegan fondo, me llegan y mucho. Perdonadme si no soy objetiva con ella pero es que me ha gustado muchísimo y voy a intentar explicaros por qué.

Noelia recorrió la estancia con la mirada. Siempre había pensado que los objetos tenían memoria. La de sus sueños. O eso creía ella aunque no se lo confesará a su ayudante, mucho más esotérica, por si dejaba de pisar suelo. Quedaba impresa como una huella dactilar en aquellos utensilios o recuerdos que nos acompañan a lo largo de la vida.

Con ese sabor de las novelas que narran una historia real novelada, vamos a descubrir quién era María Lejárraga, o María Martínez Sierra, una mujer increíble, dotada de una sensibilidad narrativa impresionante, que supo inspirar a cuantos tuvieron la suerte de estar a su lado. Desde el año 1900, caminaremos de su mano para adentrarnos en ese Madrid literario y teatral, lleno de genialidad, de esos años, para saludar a cuantos de la generación del 98 y de la del 27 podamos, para acercarnos al modernismo español, además de para aprender y conocer desde dentro ese mundo de la inspiración y la creación que solo unos pocos disfrutan. Benavente, Juan Ramón Jiménez, María Guerrero, Don Benito Pérez Galdós, Falla, Albéniz, Valle Inclán, Federico García Lorca y muchos más (muchos) están y son parte esencial de esta historia, además de unos momentos tan determinantes como pueden ser la República, la Guerra Civil, el exilio y la dictadura. 

Si ella precisamente le admiraba por ser el primer escritor español que había tenido piedad de las mujeres, el primero en comprender que una mujer no era solo un instrumento para los deseos de un hombre, sino que sentía y sufría y gozaba por sí misma, el primero en crear mujeres protagonistas tan de verdad..., viejas y feas, pobres y altaneras, traicionadas y traicioneras. Iba a estallarle el cerebro. Claramente era un genio porque tenía el don para escribir sin juzgar la imperfección humana. (sobre Benito Pérez Galdós)

Si ya con esto la novela tiene una fuerza real increíble, la manera de construir la novela, con una parte importante en 2018, que sirve de comienzo o motivo para el resto, como si fuese un libreto teatral, donde las transiciones entre escenas consiguen esa «magia» que solo el teatro transmite, le aporta mayor interés a lo que estás leyendo, además de hacerla más interesante. Conseguir algo así, para mí, ha sido uno de los mayores valores que me llevo de la narrativa de Vanessa Monfort. Las primeras páginas, casi colocadas como una declaración de intenciones, son un listado de los personajes principales que aparecerán, así como de los que, sin tener un papel muy extenso, también estarán presentes. Disfrutad leyéndolo. Es la historia viva de la primera mitad del siglo XX.

María se imaginó de pronto que aquel edificio forrado de madera era en realidad un arca de Noé. parecía que hubieran escogido una mujer de cada especie por si acaso se extinguían: tres escritoras de distinta edad y pelaje: la bella León, con su teatro; ella misma o Elena, con sus cuentos; Columbine, la primera corresponsal de guerra; tres abogadas con vocación política, la Kent y su moderación, la Nelken y su agitación verbal, la Campoamor y su determinación, y la Maetzu y su obsesión por formar a las mujeres del futuro.

Maravilloso pasearme por ese Madrid de principios de siglo. Increíble conocer a Juan Ramón Jiménez y su manera de entender la vida, su tristeza, su genialidad, esa forma de hablar en verso con María, sus misivas, su tendencia a enamorarse del cuerpo de las mujeres. Magnífico asistir a esas tertulias literarias así como estar presente, junto a Gregorio y María, en el estreno de El abuelo en el teatro María Guerrero, obra de Benito Pérez Galdós que me gusta muchísimo. 

Mi querido Juan Ramoncín, el problema de ser tan brillante es que hasta cuando me hace rabiar lo hace con un bello verso.(Sobre Juan Ramón Jiménez)

Despacio iba leyendo el libro y era como si los ojos se me abrieran ante ese entorno cultural, narrativo y musical, y sobre todo social, de entonces, justo antes de la II República. No sé si la autora busca esa intencionalidad, pero a mí me ha acercado a ciertas obras a través de su creación que ha hecho que las viva con otra intensidad y ha despertado en mí unas ganas increíbles de descubrirlas o, en su caso, de volver a disfrutarlas. Ser testigo de ese comienzo de Amor Brujo me ha hecho sentir una privilegiada. 

Manuel de Falla ardía por los cuatro costados en el fuego del infierno, porque tanto como creía en Dios creía en el diablo y luchaba contra él a brazo partido.

Es mucho más ameno de lo que os puede parecer. Su lectura es fluida y nada complicada, además de conseguir engancharnos por la misma historia y sus derroteros. María Lejárraga se convierte en un personaje esencial para el lector, con quien puede llegar a sufrir sus penurias y con quien probablemente empatizará. Ese camino que recorre con ella es la novela en sí, aunque la esencia va más allá; para mí, ha sido entender, comprender y aceptar

Juan Ramón había perdido a su propia antorcha, Rubén Darío,y ahora le llegaba el momento de iluminar el camino de otros. Pero ¿qué había en ese grupo de jóvenes que le habían escogido como referente?: su libertad para crear sin dolor hacia el pasado, respondió Juan Ramón. No como les había sucedido a ellos: el propio Lorca y ese Dalí que le seguía a todas partes con el pelo lleno de pintura, o el hosco Buñuel con su cabeza llena de insectos, se comunicaban en un idioma nuevo y refrescante.

Mucha literatura y mucho proceso de creación, cuando la esencia es conocer a María y saber qué fue su vida, cómo miraba al mundo, cómo se relacionaba con su entorno, cuál fue su lucha

Aún no sospechaban cómo escocía el drama cuando era real, qué mal iluminado estaba por la vida, qué triste era su escenografía. Porque cuando aún no se ha vivido suficiente, el drama atrae, la tragedia fascina.

No pensaba hacer referencia a mis lágrimas, porque creo que en ningún momento la autora buscaba provocarlas, pero también ellas forman parte de lo que me ha inspirado a mí este texto. Os confieso que, sin saber por qué, he llorado con Manuel y he llorado como si sintiera la soledad de María. También esa sensación de sentirme cerca de Benito Pérez Galdós ha sido increíble. En el libro se hace referencia a un artículo de Unamuno en el que se decía que «leyendo su obra nos daremos cuenta del bochorno que pesa sobre la España en que él ha muerto»

Volviendo al libro en sí, los dos momentos temporales están tan hilados, que fluyen uno tras otro, se entremezclan. Realmente uno depende del otro, porque, aunque ocurran cosas en la actualidad, la fuerza están en esa primera mitad del siglo XX, están todo unido casi como si solo hubiese un mismo tiempo. Esa humanización de los personajes, que para la mayoría de nosotros son simples fotografías con sus epígrafes en las cubiertas de los libros, es maravillosa. Creo que me ha sorprendido encontrarme tan cerca de María Lejárraga sin ser realmente un libro intimista, ni que estruje los sentimientos, pero a través de sus palabras, de sus cartas, o de las pequeñas inclusiones de su diario, entiendes muchas cosas, y, quizá, depende de la edad que tenga el lector, puede comprender y aceptar sus decisiones. Esa lucha interna es también la que tienen los personajes de ese 2018, el cómo ver en perspectiva las decisiones de otra vida cien años antes. 

Por qué la Historia tiende a ser cíclica es un misterio. Quizá porque el hombre tiene el vicio o la necesidad de olvidar para seguir viviendo.

Por cierto, mucho os he hablado de literatura pero también hay ideología y política, porque María Lejárraga también fue política, y eso forma parte de su esencia, de ella y su manera de entender el mundo. Feminismo, femineidad y españolismo es un libro que firmó como autor Gregorio Martínez Sierra pero que refleja el pensamiento de María.

En resumen, y para que no me odiéis más por esta entrada tan larga que me ha quedado (os aseguro que en la edición de la misma he eliminado mucho texto), La mujer sin nombre es una novela biográfica increíble donde todo se narra de una manera muy fluida, a pesar de que las biografías pueden tener ese ritmo a veces lento porque el objetivo no es exactamente la acción sino disfrutar del proceso de reconstrucción, y donde da la sensación de que se le hace justicia al recuerdo de esta mujer tan literaria, tan humana, tan luchadora y tan superviviente

Me ha resultado un texto muy íntimo y personal, llegando a conocer muy bien a María, a envidiarla en cierta manera por su vida, sus relaciones (maravillosa y especiales relaciones), su proceso creativo, su forma de expresarse, lo que la llevó a hacer lo que hizo y a dejar de hacer lo que no hizo. Incluso, ese exilio, que confieso se me ha hecho pesado de leer, ha conseguido infundirme esa misma sensación de quietud, de agobio, de tristeza, de pena, de paréntesis, que sufrió María. Sin olvidarme de ese hambre, esa soledad, esa pérdida, ese frío, ese no tener nada más que el recuerdo, su ceguera...

—Algunas veces, querida, y escúchame bien, sólo tienes una oportunidad para reclamar tu lugar en el mundo.—Sopló una a una las velas del escenario como si fuera su cumpleaños—. Las mujeres tememos más al éxito que al fracaso por los conflictos que conlleva. Ya me entiendes...

Espero que aquellos a los que les guste la literatura, su proceso creativo, la música, el arte, y todo embadurnado de historia y de realidad social, se animen a descubrir a esta mujer tan especial, su vida, su marca y su manera de expresarse, y todo a través de estas maravillosas palabras que ha escrito Vanessa Monfort. A mí se me han abierto unas ganas de saber más, de ahondar en la vida de esta mujer, en sus escritos, en sus cartas, en sus obras, en sus relaciones.

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Comentarios

  1. Escuché a la autora hace unas semanas en un programa de música clásica hablando del libro y no me pude resistir y me hice con él. Y veo que he hecho bien. No voy a tardar en leerlo. Me alegra que lo hayas disfrutado tanto.
    Besotes!!!

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  2. Tengo muchas ganas de leerla. La tengo apuntada para el 2021. Mujeres que buscan flores me sorprendió mucho.

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  3. Este libro no es para mi, lo voy a dejar pasar.

    Saludos

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  4. Los libros que hablan de otros libros o de autores que los escribieron me encantan. De María Legárraja sabía que era 'negro' de su marido, Gregorio Martínez Sierra. Me interesa esta historia y si además viene trufada de alusiones a autores de la llamada edad de plata de la literatura española pues no te digo.
    Tu reseña es fantástica, de larga y pesada nada. Se lee con mucho gusto porque destila sinceridad; se nota que la novela te ha emocionado. Además eres muy sincera pues no ocultas que hay algún momento en que se te ha hecho la biografía algo pesada (el exilio concretamente)- Pues pese a ello este libro pasa a ser una de mis compras navideñas. Muchas gracias, Carmen.
    Un beso

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  5. Ya había oído hablar muy bien de este libro y tú me lo confirmas. Espero leerlo muy pronto.

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  6. La primera mitad del siglo XX y más en el mundo literario, es demasiado interesante como para dejarla padar. Anoto el libro.
    La reseña está genial. Es lsrga, pero con contenido e interés.
    Un beso.

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  7. Buenas tardes, No es libro para mí Carmen, pero ha sido muy buen post guapa, besos

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  8. Esta novela tiene muchos ingredientes para que me guste. Besos.

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  9. No leí ninguna novela de Vanessa Monfort. Tomo buena nota de La mujer sin nombre, porque tu magnífica reseña indica que es una lectura para disfrutar y al mismo tiempo leerla a fuego lento. Cuando uno disfruta muchísimo con una novela, se percibe en las impresiones que compartimos en nuestras reseñas. Besos.

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  10. No tenía previsto leerla pero me has convencido. Tanto apasionamiento en una reseña tiene que ser por algo, está claro. Te ha convencido y tú me has convencido a mí
    Besos

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  11. Hola.
    Este libro lo voy a dejar pasar, no me llama mucho y además no es un genero que suela leer. Gracias por la reseña.
    Nos leemos.

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  12. Se percibe que te ha entusiasmado y aunque las biografías noveladas no son para mí se para quién sería este libro un buen regalo.

    Un beso

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