La historia de Aria, de Nazanine Hozar

Autora Nazanine Hozar
Editorial Salamandra Narrativa
Páginas 448
Encuadernación en tapa blanda con solapas 
Fecha de publicación 10 de febrero 2022

A principios de los años cincuenta, en un Irán poderoso pero sumido en un sinfín de disensiones, un humilde chófer del ejército iraní llamado Behruz atraviesa Teherán de vuelta a casa. De pronto, llega a sus oídos el sollozo débil y lastimero de un bebé. Lo que no sabe Behruz es que esa niña, a la que llamará Aria, va a provocar un vuelco radical en sus vidas.

A través de los ojos de una recién nacida, conoceremos a tres mujeres muy distintas obligadas por el azar a hacer de madre de esta niña huérfana: la irresponsable y ensimismada Zahra, casada con Behruz; la acaudalada y compasiva Fereshté, que tras acogerla en su hogar la adopta y nombra heredera; y finalmente la enigmática y menesterosa Mehri, que resulta ser a la vez una bendición y una carga.







Dependiendo de la edad que tengas, sabrás más o menos de la revolución iraní. Yo sé poco o nada. Es verdad que hay palabras que reconozco, como Jomeini, el Sha de Persia, la ayatolá... pero, en nuestros estudios juveniles, poco o nada se habla de esa revolución de 1979, de sus antecedentes y de sus consecuencias. Este libro no es un texto histórico puro que se centre en lo que ocurrió en Irán (la historia se sitúa en la ciudad de Teherán) de 1953 a 1980, sino es, como bien indica su título, La historia de Aria, esa niña que crece durante esos años en una sociedad marcada por su realidad política, social y, sobre todo, religiosa.

—Me llamo Aria.

—Es un nombre de chico —objetó la mujer— No deberías llamarte así. —Ya, pero así es como me llamo —respondió Aria, nerviosa—. Y no soy ningún chico. Aria significa «lrán» y también «canción». En latín, creo. Es un tipo de canción que canta la gente.

En esa maravillosa y simbólica portada, vemos la silueta de una niña, que intuimos triste por su postura, el perfil de la ciudad y de lo que imagino que es el Damavand, una montaña esencial en la mitología persa, que de hecho es nombrada varias veces por Aria. Damavand es el símbolo de la resistencia iraní contra el despotismo y el dominio extranjero en la poesía y literatura persa. Según lo que lo he podido leer, esta montaña tiene que ver con Zoroastro y también con el poeta persa Ferdowsi, ambos importantes en cierta manera para las personas que rodean a Aria. 

—Pues no pierda la vida en el intento. Cuanto más quiera hacer el bien, más lo odiarán. Es ley de vida, señorito. En mi experiencia, a los inocentes se los despelleja vivos. No sé qué andará haciendo de bueno, pero sea lo que sea, échele una pizca de maldad, hágame caso. Sólo una pizca.

La historia de Aria es simplemente eso, la historia de Aria. Usando a esta niña como eje central, vamos acercándonos a una parte de la realidad social de Teheran en los años 50 en adelante, hasta la revolución iraní que estalla en 1979 por la que se derroca al Sha y se instaura una república musulmana, que mucho tiene que ver con las religiones y con la lucha contra el abuso de poder de las altas esferas. Toda nuestra percepción viene a través de los personajes que rodean a nuestra protagonista: desde su madre biológica, que la abandona tras nacer, el solitario hombre que la encuentra entre basura y la recoge, la madre impuesta que la maltrata y castiga, el amigo que se acerca a ella, la nueva madre o Mana que acaba protegiendo su existencia, el amigo de su padre, sus amigos, y todos los demás. Todos tienen que ver con ella y todos serán testigos del camino que es su vida, que es la de ellos también.

—Maysi, ¿tú eres feliz?

—¿Feliz? ¿Nunca te han dicho que la felicidad no existe?

(...)

—Conocí a una mujer que siempre estaba persiguiendo la felicidad. Fue el mayor error de su vida. La felicidad ni se te ocurra buscarla.

Enseguida me he metido en la historia. A medida que iba leyendo quería seguir. Necesitaba avanzar con ellos (ellas) y con lo que les ocurría. Quería descubrir qué implicaba esa revolución proveniente del malestar social y del abuso así como del sinsentido de la religión.

Al rato, Karimi preguntó de nuevo:

—Mujer, ¿y esta criatura por qué no llora?

—Porque tiene los ojos azules —dijo Farina—. Y está maldita, como su madre.

Sin una carga descriptiva significativa, valoro que este libro me haya trasladado allí, a esa ciudad, con su norte y su sur, con sus calles, con sus luchas y sus miedos, con su pobreza y su riqueza, con sus penas y sus alegrías, incluso con su cine. Ha resultado ser un texto muy dinámico y ágil. Eso sí, Aria no es una heroína como se podría esperar de un personaje así en una historia épica como esta; Aria es fuerte, más de lo que ella piensa, pero también es egoísta a veces y algo desconsiderada; se olvida de esas cosas que yo, como lectora, tenía más presente, lo que ha hecho que la juzgase en algún momento. Mi corazoncito en esta historia se quedó con su padre, un analfabeto con alma de poeta, y con Ramin (he sufrido mucho con él), ambos personajes que consiguieron emocionarme más.

Con qué facilidad olvida la gente, pensó. Pero quizá el tiempo mitigara hasta el más terrible de los recuerdos.

Es una historia llena de penurias pero la resiliencia de los personajes, o su propia aceptación de sus circunstancias, ha hecho que no sea una lectura dolorosa, sino más bien curiosa. 

Todo lleno de relaciones personales, el amor, el ahogo, la falta de libertad mental y real, la persecución, la lucha, el silencio, el abandono, la familia, los amigos, la educación, la búsqueda, la seguridad, el miedo, el encuentro... Todo esto está comprendido en este texto que me ha sorprendido por su solidez y fluidez, como ya he dicho. Increíble que sea una primera novela. Muy completa, muy significativa (mucho más de lo que nos imaginamos porque esos años nos pillan ajenos a nosotros) y maravillosamente ambientada. Me han entrado ganas de saber más sobre Teherán, sobre Irán, sobre los conflictos entre religiones, judíos, cristianos, musulmanes y zoroastrianos, sobre el peligro de tener los ojos azules, sobre muchas más cosas que tocan la vida de Aria, la niña a la que le pusieron nombre de chico.

¿Y si la niña se le caía de los brazos?, se preguntó. ¿Se congelaría y serviría de mensaje de advertencia para las generaciones futuras? Ojo con nacer, ojo con vivir, ojo si vienes a este mundo y no eres deseada.

La sinopsis nos nombra a esas tres mujeres, muy distintas entre sí; las tres madres de Aria: Zahra, Feresté y Mehri. Tres realidades muy diferentes, tres mujeres que sobreviven a sus circunstancias, tres personajes que marcarán a Aria y la convertirán en ella.

Un libro que me llevaré conmigo durante mucho tiempo, sin duda.






Comentarios

  1. De la revolución iraní solo sé que la hubo... Y desde luego tu reseña me deja con ganas de saber más y de sumergirme en esta lectura, que tiene que dejar muy tocada.
    Besotes!!!

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  2. Recuerdo perfectamente la revolución iraní. Yo ya tenía veinte años. No conocía de nada a la autora, pero me has atrapado totalmente con la reseña. Esa época en que vive Aria, en Irán, es muy interesante.
    Un beso.

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  3. Me gusta lo que ha transmitido el libro creo que podría ser una lectura ideal para mí porque la época y lugar sería algo nuevo para mí =)

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  4. Lo voy a dejar pasar que no me termina de llamar aunque no pinte nada mal.

    Saludos

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  5. No me llama mucho, pero muy buen post

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  6. Me alegra que te haya marcado tanto. A mí no me acaba de llamar la atención, así que por el momento lo voy a dejar pasar.
    Besos y gracias por la reseña.

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  7. La estoy leyendo con mucho interés...

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