Los cuatros vientos, de Kristin Hannah

Título original: The four winds
Editorial : SUMA
Traducción: Laura Vidal Sanz
Fecha de publicación: 29 abril 2021
Idioma : Español
Tapa blanda : 536 páginas
ISBN-10 : 8491295313

Texas, 1921. La Gran Guerra ha terminado y Estados Unidos parece entrar en una nueva era de optimismo y abundancia. Pero para Elsa, considerada demasiado mayor para casarse en una época en la que el matrimonio es la única opción de una mujer, el futuro es incierto. Hasta la noche en que conoce a Rafe Martinelli y decide cambiar la dirección de su vida. Con su reputación arruinada, solo le queda una opción respetable: casarse con un hombre al que apenas conoce.

En 1934, el mundo ha cambiado. Millones de personas se han quedado sin trabajo y los granjeros luchan por conservar sus tierras. Las cosechas se pierden por la sequía, las fuentes de agua se secan y el polvo amenaza con enterrarlo todo. Cada día en la granja de los Martinelli es una desesperada batalla por la supervivencia. Y, como tantos otros, Elsa se ve obligada a tomar una agónica decisión: luchar por la tierra que ama o marchar al oeste, a California, en busca de una vida mejor para su familia.

Los que están en contacto conmigo en las redes saben que últimamente mi ritmo de lectura ha bajado mucho (muchísimo). Leo un libro cada diez días, más o menos, así que estoy intentando buscar lecturas que sepa que me van a gustar. Kristin Hannah es una autora que descubrí con una Volverás a Alaska, una historia impactante sobre la supervivencia dentro de la familia en situaciones muy complicadas y extremas. Es verdad que El Ruiseñor, libro por el que se hizo mundialmente famosa, no lo he leído todavía.

Contrario a lo que me esperaba, Los cuatro vientos ha resultado una historia íntima y muy interesante sobre la fuerza interior de una mujer para sobrevivir a su familia, a su matrimonio, a la tierra, a una crisis sin precedentes tanto económica como medioambiental que les está matando y a la dureza de una migración prácticamente impuesta.

La pobreza te destruía el alma. Era una cueva que se cerraba a tu alrededor con un único resquicio de luz que menguaba al final de cada día, idéntico al anterior.

El centro de esta historia es Elsa, personaje que crecerá junto a nosotros, y que nos enseñará el poder del amor frente a todo. No estoy hablando de un amor romántico e idealizado, sino del amor de una madre por sus hijos, por su vida, por su familia, por su realidad y, al final, un amor hacia ella misma. Creo que Elsa se convierte en alguien tan real y cierto que es imposible no empatizar con su manera de actuar, a pesar de saber, como jueces privilegiados, que a veces se equivoca.

Elsa no pudo ni llorar.
Llevaba tantos años con el corazón roto que el dolor le resultaba tan natural como el color de su pelo ahora le ve curva de su espina dorsal. En algunas ocasiones era la lente a través de la cual veía el mundo; en otras, una venda en los ojos que se ponía para no ver. Pero siempre estaba ahí.

Os he dicho que es una historia intimista, cuya cercanía se consigue a partir de los hechos que se van narrando y de las dificultades, que no son pocas, que sufren los Martinelli, al igual que cientos de miles de familias. Kristin Hannah consigue, a través de sus palabras, que respiremos ese polvo seco que les está matando y que supuso el «Dust Bowl», en pleno crack del 29, con la falta de trabajo en el campo y las malas condiciones laborales y salariales. Todo esto me ha empujado a buscar información sobre esos años en Estados Unidos (la única crisis que yo conocía era la que afectaba a la caída de la Bolsa) y sobre la falta de trabajo y de mano de obra en las grandes fincas de California. Durante una década, los estados de Oklahoma, Arkansas y Tejas, principalmente, sufrieron una enorme sequía y unas tormentas de polvo que devastaron todo, dejando a cientos de miles de familias enfermas, mermadas, arruinadas e, incluso, desaparecidas. Os recomiendo que naveguéis sobre este tema en Youtube; hay reportajes muy interesantes al respecto. Ese es el escenario donde la autora sitúa esta historia, que si bien es ficción, no deja de reflejar algo muy real.

Por primera vez, Loreda comprendió. No se trataba solo de banco sin escrúpulos que se te daban el dinero de la gente, de cinematógrafos que cerraban o de colas por un plato de sopa. La expresión «tiempos difíciles» equivalía a pobreza. A falta de trabajo. A no tener adonde ir.

De esta manera, Kristin Hannah consigue, por un lado, mostrarnos esos años en una familia de propietarios de Arkansas, de origen siciliano (de nuevo la inmigración como punto de partida que directamente nos lleva a pensar en el sueño americano) que se ve inmersa en una situación limite que acaba, literalmente, con su estilo de vida y pone en peligro su supervivencia, lo que les obliga a tomar decisiones drásticas; y, por otro lado, recoge las inseguridades de una mujer que, en soledad, debe tomar las riendas de su vida, aunque no lo busqueAdemás, otro tema encubierto es el del papel de la mujer en toda esta situación como pilar fundamental de sacrificio, trabajo y arrastre.

El miedo no era lo importaba en la vida. Lo importante eran las elecciones que hacías cuando estabas asustada. Uno era valiente debido al miedo, no a pesar de él.

He aprendido mucho leyendo este libro; el poder de la naturaleza, la migración, el abandono, los «okies», el mal llamado «sueño americano», el trabajo, la pobreza extrema, la educación, la maternidad, la paternidad, el amor, el desprecio, la lucha de clases y, por qué no, el empoderamiento, más en el sentido de constatar la importancia de unas mujeres que luchaban por sacar adelante a su familia.

—Cuando los tiempos son duros y el trabajo escasea, la gente culpa a los que vienen de fuera. Es parte de la naturaleza humana. Y ahora mismo, en California, esos somos nosotros. Antes fueron los mexicanos y antes de ellos los chinos, creo.

Tengo la impresión de que esta novela en Estados Unidos debe implicar mucho más de lo que nos llega a afectar a nosotros, ya que mete el dedo de pleno en una gran herida que la sociedad norteamericana arrastra, la inmigración y la identidad social como pueblo

A partir de ahora sabría, para siempre, igual que lo había sabido Elsa después de tener fiebre reumática, que era frágil, que la vida es incierta.

En definitiva, y por resumir, una gran historia, un mejor personaje femenino, y una crisis que debemos conocer para entender. Kristin Hannah se convierte en una autora imprescindible si te gusta la fuerte narrativa contemporánea. Parafraseando a Noemí, de Meraki, el blog de @seshat, en su estupenda reseña de esta novela, «leer a Kristin Hannah duele», aunque yo, como Noemí, nunca me arrepiento de leerla.





Comentarios

  1. Parece una lectura muy interesante Carmen, ya he visto que esta historia esta gustando bastante, la tendré en cuenta, buen post

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  2. Creo que todos hemos ido corriendo a buscar información. Si es que yo ya sentía hasta la boca áspera de tanto polvo jajaja
    Besos

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  3. Hola!!
    Dan ganas de salir corriente a comparlo. siempre tengo la sensación de que esta autora escribe sobre cosas, ya no solo duras, sino tristes y, quizás, por eso, todavía no termino de animarme, algún día lo tendrté que hacer
    Un besote

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  4. Me encantó El ruiseñor. Es la segunda reseña que leo de Los cuatro vientos. Es una lectura muy atractiva, porque lo que nos comentas de las dos líneas temporales es muy interesante. La leeré, seguro. Besos.

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  5. Este libro no es para mi, lo dejo pasar.

    Saludos

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  6. De esta autora solo he leído El ruiseñor, que me encantó. Así que esta terminará cayendo tarde o temprano, que por lo que cuentas, creo que la voy a disfrutar igual o incluso más.
    Besotes!!!

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  7. No se porqué pero esta es una lectura que me apetece muchísimo, y si encima es con esas que aprendes pues doblemente. Gracias. Besos

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  8. Me atrae mucho la época y el entorno: Estados Unidos, la gran depresión, la sequía terrible. Lo malo es que de esta autora empecé hace mucho El baile de las luciérnagas y lo tuve que abandonar. No me arriesgo con otro porque además teniendo tanto pendiente como tengo, prefiero no aumentar mi lista.
    Un beso.

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