El árbol del jengibre, de Oswald Wynd

Colección: Nefelibata
ISBN: 9788418128318
Encuadernación: Rústica con solapas
Páginas: 448

En 1903, una joven escocesa llamada Mary Mackenzie zarpa hacia China para contraer matrimonio con su prometido, un agregado militar británico en Pekín. Pero poco después de su llegada, Mary se entrega en los brazos de un joven noble japonés, un romance que escandaliza a los europeos residentes en el país. Sus compatriotas deciden expulsarla de la comunidad y separarla de su pequeña hija. Abandonada y sola, Mary aprende a sobrevivir durante los más de cuarenta tumultuosos años que permanece en Asia.

Auténtica proeza aclamada en todo el mundo, El árbol del jengibre es una fascinante odisea que demuestra la fuerza y voluntad de una mujer ante los avatares de la vida.





Oswald Wynd nació en Tokyo en 1923, donde residió casi veinte años antes de regresar al Edimburgo de sus padres a estudiar en la universidad. Hablaba inglés y japonés perfectamente. Debido a su participación en la Segunda Guerra Mundial, fue prisionero de guerra durante tres años. En su último año de cautiverio, comenzó a escribir su primera novela, Black Fountains, sobre una joven americana, de origen japonés, que regresa a Japón en la II Guerra Mundial. Ganó con esta novela, en 1947, el premio Doubleday. Años después publicaría El árbol del jengibre. Esta novela fue llevada a la televisión inglesa en una miniserie de la que solo se pueden ver capítulos en Youtube (una pena).

En China la vida no vale mucho: eso es algo que se aprende enseguida, y de la forma más cruel. Para algunos, el simple hecho de existir es un privilegio.

He querido comenzar hablando del autor porque me parece importante tener presente su trayectoria vital, a grandes rasgos, para entender la verdad que esconde la historia de Mary Mackenzie sobre lo que era la vida a comienzos del siglo XX en China y, especialmente, en Japón. 

El mundo es una extraña mezcla de distintos tipos de personas, y muchas de ellas no son lo que parecen.

El árbol del jengibre tiene todos los elementos para ser una lectura muy entretenida: una joven ingenua, de menos de veinte años, que viaja a Pekín para encontrarse con su futuro marido, al que ha visto en contadas ocasiones, y para establecerse allí como mujer amantísima; un marido cuyos movimientos están estudiados para conseguir avanzar en su carrera militar; China, tres años después la revolución de los boxers, movimiento en contra de la presencia de extranjeros en el país, con toda la inestabilidad social y política que eso conllevaba; Rusia, China y Japón en conflicto; y Japón, como país «colonizador» que extiende su territorio. A todo esto, sumamos el despertar de esa protagonista a la vida, a la realidad que ha elegido y a las consecuencias de sus acciones.

¿Por qué se nos obliga a tomar tan trascendentales decisiones para toda la vida cuando aún somos demasiado jóvenes como para saber lo que estamos haciendo? Los grandes errores los llevamos colgados al cuello y nos acompañan para siempre.

Mary Mackenzie no solo es la narradora de su historia sino también es el único testigo que tenemos de todo lo que ocurre a su alrededor; es decir, de 1903 a la II Guerra Mundial en esa parte del mundo.

¿Qué tiene de especial esta historia, además de las pinceladas que os he indicado en el párrafo anterior? Su estructura. Es una novela que comprende el diario que lleva la propia Mary donde escribe lo que le va ocurriendo, sus pensamientos, sus anhelos y, en cierta manera, su sufrimiento. Además, también incluye algunas de las cartas que Mary envía a su madre. A través de sus palabras, los lectores vamos construyendo la historia que Mary nos quiere contar y vamos siendo testigos de su evolución, de sus cambios y, en definitiva, de su vida en Extremo Oriente

«¿Es que las mujeres no tienen ningún derecho en este país?». La respuesta de Aiko has sido áspera: "No. Y tampoco es que tengan muchos en el tuyo. Perdiste a tu hija, ¿recuerdas?».

El árbol del jengibre es un texto muy íntimo y sencillo a la vez, sin grandes descripciones ni sentimentalismos excesivos. No me esperaba que fuera así y me ha gustado porque ese tipo de escritura me permite acercarme mucho al personaje. A medida que iba avanzando en el diario, quedaba más patente la evolución desde esa una niña, joven, inocente e incluso tierna, en la que se vislumbra cierto anhelo por conocer o por descubrir, hasta esa mujer adulta y experimentada que vive como quiere, o como le han dejado. Destacaría no solo la sinceridad sesgada del texto, sino también esos pensamientos pequeños que vuelan por la mente de alguien,  cuestionándose la propia sociedad en la que vive.

La mujer y su papel en la vida, en cierta manera, centran esta historia en la que ella tiene que sobrevivir y ser dueña de su propia existencia. No es un personaje épico, no es una heroína, solo es una mujer que es consciente de su vacío vital cuando se encuentra de bruces con su realidad. Por ese motivo, para mí, el tema central es la soledad vital, el desamparo y el crecimiento personal.

Aunque sería lógico pensar que como lector juzgas al personaje principal y la vida que ha llevado (bueno, la parte que comparte contigo), yo me he encontrado juzgando a la sociedad, con la distancia que da ese siglo de diferencia. He asimilado, a través de Mary, lo que significaba ser extranjero en Extremo Oriente, sobre todo en Japón, donde se centra la mayor parte del texto, en ese momento en el que comienza a occidentalizarse esa parte del mundo. 

No, tengo ante mí la cama que yo misma me he preparado y lo único que puedo hacer es tenderme en ella, especialmente ahora que puedo permitirme un colchón cómodo. En Japón siempre seré una extranjera, claro, y en otros tiempos era algo que me preocupaba, pero ya no.


Aunque no me ha llegado a doler lo que estaba leyendo, más allá de extrapolarlo a la vida real de miles de mujeres de diferentes clases sociales, al acabar el libro no me esperaba la escena final que nos tenía preparada y lo que me ha hecho sentir. No sé si ha sido producto de lo tan interiorizada que tenía la historia y su personaje o más por la necesidad de sufrir por fin por ella, algo que se me ha negado durante toda la lectura. Ha sido tan importante para mí ese momento que solo eso ha hecho que la lectura resulte conmovedora, desgarradora, aclaratoria y, en parte, inolvidable.

En resumen, y para aquellos que adoran este párrafo en las publicaciones, no es una historia épica pero sí es una historia maravillosa sobre una mujer, sobre sus años en Japón, sobre su vida, sus amores, sus errores y, sobre todo, su soledad. 


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Comentarios

  1. No me sonaba de nada y creo que podría gustarme así que me la anoto.
    Besotes!!!

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  2. Muy interesante, me la apunto 🤗.

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  3. Muy interesante la novela, el lugar y la época en que se ambienta.
    No conocía al autor, pero no me importaría acercarme a cualquiera de las dos novelas que mencionas.
    Por cierto ¿es parcialmente la vida de sus antepasados lo que cuenta aquí?
    Un beso.

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    Respuestas
    1. No creo que tenga nada que ver con sus antepasados. El autor nació en Japón porque sus padres, ambos misioneros, estaban allí. Luego se marchó a estudiar a la universidad en Inglaterra. En esta novela, la protagonista es una mujer que se va a vivir a Pekín para casarse con un agregado militar inglés.
      Si te animas a leerla, ya contarás.
      Un beso

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